Finalmente, la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático ha alcanzado hoy un acuerdo final, después de que Estados Unidos cediera en el último instante, lo que permite empezar a negociar el año próximo un pacto más ambicioso que el Protocolo de Kioto.
La tensión ha sido tal que el secretario de la Cumbre, Yvo de Boer, rompió a llorar ante las acusaciones chinas de que el borrador final no reflejaba lo negociado y la negativa, hasta el último momento, de la representación estadounidense a firmar ningún compromiso.
El momento culminante de doce días de reuniones se ha producido cuando la subsecretaria norteamericana de Estado para la Democracia y los Asuntos Globales, Paula Dobriansky, ha asegurado: "Nos unimos al consenso".
Tras una tensa y maratoniana negociación, que ha obligado a prolongar un día más el desenlace de la reunión, una gran ovación de todos los delegados presentes ha seguido al martillazo descargado con satisfacción sobre la mesa, para dar fe del compromiso, por el presidente de la reunión, el ministro indonesio de Medio Ambiente, Rachmat Witoelar.
La posición de la delegación estadounidense, encabezada por Dobriansky, ha mantenido en suspense el resultado de la conferencia hasta el último momento por su firme negativa a asumir compromisos puntuales. Sin embargo, y ante la presión de la sala, Dobriansky ha optado finalmente por desbloquear los debates y ha posibilitado el acuerdo que reclamaba el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien ha regresado a Bali desde Timor Oriental para salvar el pacto.
La polémica reducción de emisiones
Un casi desesperado Ban emplazó a los delegados a lograr un consenso "por el bien de la Humanidad", una iniciativa en la que fue respaldado por el presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, quien apeló al sentido de la responsabilidad de los presentes para superar las diferencias.
Estados Unidos ha aceptado al final que el texto contenga de forma expresa que los países industrializados transferirán tecnología a los emergentes para ayudarles a luchar contra el calentamiento global, como exigía el llamado G-77 más China, que aglutina a 132 países en desarrollo. A cambio, este grupo se compromete a llevar a cabo medidas para rebajar sus niveles de dióxido de carbono de una forma que sean controlables y verificables.
El documento alcanzado también incluye una referencia, aunque indirecta y no obligatoria, a la necesidad de que los países industrializados reduzcan sus emisiones de gases contaminantes entre el 25 y el 40% para el año 2020. La Unión Europea y otros países ha tratado sin éxito que esta medida fuera vinculante, pero al final ha quedado como una nota a pie de página atribuida a los expertos del Panel Intergubernamental sobre del Cambio Climático (IPCC) de la ONU.
La Unión Europea ha mantenido durante dos semanas su posición de firmeza para que el acuerdo recogiera de una forma clara que las naciones industrializados se comprometan a reducir sus emisiones de dióxido de carbono y siempre ha apostado por que el texto lo incorporara. Estados Unidos, Canadá y Japón se han opuesto a esos compromisos por considerarlos prescindibles y que podían condicionar las futuras conversaciones.
Copenhaghe 2009, la próxima cita
Nuevas reuniones en 2008 que culminarán en La "Hoja de Ruta" de Bali, que encauzará las negociaciones que comenzarán el año próximo y que concluirán en Copenhague en 2009, también contempla la transferencia de tecnología "verde" a las naciones emergentes, así como ayudas para paliar los efectos del cambio climático y "recompensas" por la protección y conservación de bosques y junglas.
La deforestación es responsable del 20% de los gases causantes del efecto invernadero, porque los árboles talados desprenden a la atmósfera todo el carbono que almacenan, que viene a representar el 50% de su composición.
Los representantes de 190 países, todos aquellos miembros de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, han conseguido en Bali un acuerdo histórico porque, aparte de los compromisos citados, reintegra a Estados Unidos a la corriente general contra el calentamiento del planeta y consigue que, por primera vez, China y la India acepten que tienen que controlar sus emisiones. Pero la "Hoja de Ruta" de Bali es sólo el comienzo de un viaje cuya siguiente etapa comenzará en el 2008.





