Simulación del posible efecto destructor del cambio climático en un paraje natural, según la ONG Greenpeace.
EFE
La responsabilidad de EEUU en el combate del cambio climático es clave no sólo para proteger a sus ciudadanos, sino también para prevenir catástrofes irreversibles en sanidad, educación y pobreza entre los más pobres del mundo.
Así lo considera hoy el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), con sede en Nueva York, en su informe mundial sobre el desarrollo humano para 2007-2008, titulado Luchando contra el cambio climático: la solidaridad humana en un mundo dividido, en el que se analiza la situación de 177 países y se evalúan las expectativas de vida, la educación, la alfabetización, además de los ingresos y el producto interior bruto.
600 millones pasarán hambre
Los expertos indican en ese documento que los países disponen aún de "un periodo de diez años" para frenar el cambio climático.
También advierten de las consecuencias de fracasar en ese objetivo, pues ya se prevé que si las temperaturas crecen 2,2 grados Celsius, habrá "600 millones de subsaharianos que pasen hambre, 200 millones de afectados por inundaciones y que otros 400 millones de personas sufran enfermedades como el dengue o la malaria".
En el documento, con datos de 2005, se identifica a Islandia, Noruega, Australia, Canadá, Irlanda, Suecia, Suiza, Japón, Holanda, Francia, Finlandia, Estados Unidos, España, Dinamarca y Austria como los quince países del mundo con mayor desarrollo humano.
Además de esos 15 países desarrollados, el primer latinoamericano en aparecer es Argentina, seguido de Chile, Uruguay, Costa Rica, Cuba, México, Panamá y Brasil, y en la intermedia están Venezuela, Colombia, República Dominicana, Perú, Ecuador, Paraguay, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Bolivia y Guatemala.
Los peor clasificados son Níger, Guinea Bissau, Burkina Faso y Sierra Leona.
"Los 20 países que están en los primeros puestos del Informe tuvieron en 2004 más emisiones de CO2 que todos los que se sitúan en la parte media y baja de la tabla", indicaron los expertos.
"EEUU tiene la responsabilidad de liderar las reducciones de esos gases hasta el 80% en 2050"
Una de las mayores preocupaciones es el papel de Estados Unidos a la hora de afrontar esta crisis, ya que es el país del planeta que, por ejemplo, más emisiones de dióxido de carbono (CO2) realiza a la atmósfera.
"Como la economía mayor del mundo y uno de los grandes emisores de CO2, Estados Unidos tiene la responsabilidad de liderar las reducciones de esos gases hasta el 80% en 2050", señala el documento, en el que también se dice que este país debería liderar la formación de un fondo dotado con 86.000 millones de dólares en inversiones globales que ayuden a proteger a los más pobres.
Así, Kevin Watkins, el responsable del documento, de 384 páginas, señaló que "los pobres son las primeras víctimas del estilo de consumo energético de los países más desarrollados".
Los expertos han subrayado también que "los 19 millones de personas que viven en el estado de Nueva York emiten más dióxido de carbono que los 766 millones de personas que viven en los 50 países menos desarrollados".
Un aparato de aire acondicionado emite más CO2 en un año que un afgano en toda su vida
Uno de los ejemplos que ponen los expertos para hacer entender la magnitud del problema y el nivel de responsabilidad estadounidense es que un aparato de aire acondicionado en el estado de Florida emite más CO2 en un año que un habitante de Afganistán o Camboya durante toda su vida.
En el mundo, además, hay 1.600 millones de personas que dependen de los combustibles como la madera y la bosta de animales para cubrir sus necesidades energéticas.
"Si cada persona pobre del planeta tuviera el mismo estilo de vida en cuanto a energía que un estadounidense medio, harían falta nueve planetas como éste para tratar de manera adecuada la contaminación", señala el informe, que también destaca el vínculo entre pobreza y calentamiento global.
No bastan las políticas voluntarias
En EEUU, no obstante, ha habido iniciativas de los sectores público y privado para reducir esas emisiones contaminantes, pero sin embargo, dicen los expertos, "las políticas de recortes voluntarias no son suficientes", por lo que recomienda una mayor implicación de Washington en este acuciante problema.
El presidente de EEUU, George W. Bush, decidió al inicio de su primer mandato en 2002 alejarse del Protocolo de Kioto -con el que su antecesor Bill Clinton sí se había comprometido- por estimar que iría en perjuicio de la economía de este país.
Sin embargo, en la recta final de su segundo mandato, la Administración Bush no ha tenido más remedio que admitir que el problema existe, que hay que reducir las emisiones y que además de desarrollar tecnologías que no arruinen las economías occidentales, es necesaria una cooperación más global, sin precisar compromisos.
Cita en Balí
Los expertos de la ONU piden a Washington compromisos de cara a la reunión que se desarrollará en Balí en las dos primeras semanas de diciembre para dar seguimiento a Kioto.
Así, consideran que EEUU y en base a los datos de 1990, debería reducir sus emisiones de CO2 el 30 por ciento en 2020 y el 80 por ciento en 2050.
También piden a Washington que "invierta y promocione" en la creación de tecnologías de captura del CO2 y de plantas eléctricas de ciclo combinado, y estiman que tanto estadounidenses como europeos deberían de disponer en 2015 de 30 centros, respectivamente, de ese tipo.
Además, la ONU pide a EEUU un mayor compromiso con el uso de energías renovables, en especial la solar, y reconocer el papel que tienen los bosques en la captura de ese tipo de emisiones, e introducir legislación a nivel nacional que amplíe iniciativas regionales ya surgidas en el país.
Otras acciones a realizar por EEUU con impacto en el desarrollo humano global recomendadas son la mejora de los estándares de emisiones de sus aparatos eléctricos y de sus edificios, así como reducir el consumo de gasolina para coches y camiones ligeros.
El ejemplo que los expertos dan es que si por cada galón de gasolina (3,8 litros), esos vehículos pueden conducir 32 kilómetros más, entonces se ahorrarían 3,5 millones de barriles de petróleo por día.






