Serena María Auñón, una doctora de origen cubano, fue seleccionada por la Agencia Espacial Estadounidense (NASA) junto a otras ocho personas para que participe como astronauta en futuras misiones al espacio.
La NASA escogió a la médica, hija de un cubano exiliado y una escritora estadounidense, de un grupo de 3.500 candidatos en junio pasado, informó hoy el diario El Nuevo Herald en su edición digital.
Auñón, de 33 años, dijo al periódico que desde niña veía fascinada en la televisión los lanzamientos y llegadas del transbordador espacial "Challenger".
Su padre que sabía de su inclinación un día le preguntó si quería trabajar en la NASA, y ella no lo dudó.
Entonces le explicó que una manera de ingresar a la agencia espacial era estudiando ingeniería, sugerencia que Auñón aceptó feliz, según el diario.
La tragedia del "Challenger" en enero de 1986 que la cubana-americana vio una y otra vez por televisión no la desanimó, ni sus padres intentaron persuadirle de que se olvidara de su sueño espacial.
En secundaria, como premio de cumpleaños, fue enviada a un campamento espacial en Homesville, donde quedó convencida, dijo, de que su futuro estaba en la NASA.
Así fue que inició estudios de Ingeniería Electrónica como su padre, pero en medio de la carrera se convenció de que necesitaba una profesión en la que pudiera ayudar más directamente a la gente, y se optó por la medicina, explicó.
Se graduó de cirujana y se especializó en medicina aeroespacial, profesión que le permitió trabajar en Rusia como contratista de la NASA para atender a astronautas estadounidenses que se preparan para realizar proyectos espaciales conjuntos.
Su oportunidad llegó el pasado 27 de junio cuando recibió una llamada de la NASA preguntando si quería ser astronauta.
La recién escogida astronauta de la NASA dijo que si de ella dependiera incluiría en el menú de una estación espacial el plato ropa vieja, su comida cubana favorita.

