Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (UE) evitaron hoy de nuevo cifrar la ayuda que necesitan los países en desarrollo para combatir el cambio climático.
A pesar de la recomendación de un grupo de expertos de los Veintisiete de destinar 100.000 millones de euros anuales en 2020 a las naciones más desfavorecidas, los ministros europeos aprobaron un texto de conclusiones generales que supone un avance muy modesto con respecto a la posición anterior.
El único paso adelante es el compromiso de definir unos principios concretos para el reparto de esfuerzos entre los estados miembros ante de la cumbre de finales de año en Copenhague, en la que se espera alcanzar un acuerdo internacional que sustituya al Protocolo de Kioto.
Los titulares de Economía y Finanzas habían encargado a expertos europeos que elaborasen un informe para la reunión de hoy y tenían previsto -según el borrador de conclusiones- "acoger" su evaluación de manera formal.
Sin embargo, el documento ha sido modificado de manera que los Veintisiete sólo "subrayan" los resultados del estudio y quedan a la espera de conocer futuras investigaciones del grupo de expertos.
Detrás de la ininteligible jerga comunitaria, la realidad es que la sesión de hoy volvió a saldarse sin una mención específica a las naciones pobres.
Hasta ahora, la UE sólo ha señalado de manera clara que la inversión neta adicional anual para reducir las emisiones mundiales tendría que alcanzar en 2020 los 175.000 millones de euros, una cantidad que incluye financiación pública y privada, así como países industrializados y pobres.
El Consejo Europeo de la próxima semana tendrá que aprobar un nuevo texto de conclusiones sobre financiación internacional de la lucha contra el cambio climático.
Las organizaciones ecologistas tiene las esperanzas puestas en la cumbre europea, pero lo más probable parece que los jefes de estado y de gobierno de la UE se limiten a dar su apoyo al texto aprobado hoy por los ministros europeos.
Desde Oxfam Internacional, Tim Gore explicó a Efe que el Consejo Europeo es la última oportunidad real de acordar una cantidad concreta al más alto nivel europeo, ya que los líderes de la UE no volverán a reunirse hasta finales de octubre, demasiado cerca de la cita de Copenhague.
"Copenhague está a la vuelta de la esquina", subrayó el director de Climate Action Network Europe, Matthias Duwe, quien recordó que la propia Comisión Europea ha hecho suyo el eslogan "sin dinero no hay acuerdo" para referirse a la falta de compromiso de los países más ricos.
Por su parte, representantes de Greenpeace criticaron que los ministros de Economía y Finanzas hayan dejado pasar la oportunidad de romper el punto muerto en el que se encuentran las negociaciones internacionales.
Las discusiones sobre cambio climático a escala comunitaria se producen en paralelo al encuentro que Naciones Unidas celebra en Bonn (Alemania) desde el 1 de junio y hasta el próximo día 12.

