Portada de la web Spot.us, un proyecto de periodismo participativo.
ADN.es
Querido lector, imagínate que me has pagado, a mí, directamente, para que escriba este reportaje. Imagínate que en vez de comprar el diario cada mañana, accedes a una página web en la que lees reportajes cuya cobertura tú, y otros ciudadanos, habéis financiado mediante pequeños donativos. ¿No te lo imaginas? Pues hazlo porque esa nueva forma de hacer periodismo ya es una realidad en Estados Unidos. De momento, sigue leyendo aunque para financiar este artículo no hayas desembolsado ni un céntimo.
La idea es de David Cohn, un californiano de 26 años, que se ha puesto manos a la obra con un proyecto de periodismo local en la bahía de San Francisco. Hace un mes lanzó Spot.us una web participativa -y sin ánimo de lucro- en la que son los ciudadanos los que pagan a los reporteros para que hagan su trabajo, y no a una empresa informativa u otra organización.
"Quiero asegurarme de que el periodismo continua siendo profesional y fuerte, pero también participativo", asegura el joven emprendedor.
La profesión vive tiempos convulsos. Y por eso se reinventa. La crisis económica ha irrumpido fuerte en un sector que lleva tiempo maltratado por las malas condiciones salariales y la pérdida continua de puestos de trabajo. El miércoles, Tribune, el segundo grupo de periódicos más importante de Estados Unidos, anunció estar en bancarrota.
"El periodismo está cambiando y evolucionando delante de nuestro ojos", asegura Sree Sreenivasan, director del departamento de Periodismo digital en la Universidad de Columbia, en Nueva York.
"Spot.us es un intento de entender y solucionar los problemas empresariales [de la profesión]", apunta Sreenivasan. "Resulta una idea fascinante que vale la pena seguir, aunque como muchas de las ideas que surgen ahora, habrá que esperar a ver cuál es su progreso, y para eso se necesita tiempo".
Proyectos inspiradores
El modelo en el que se ha inspirado Cohn ya ha sido puesto en práctica con éxito en otros sectores como la política (Barack Obama consiguió batir todos los récords de recaudación gracias a las aportaciones pequeñas de sus votantes); el cine (el estudio de Hollywood Brave New Worlds financia sus películas con la ayuda económica de los internautas) e incluso algunos blogs, como el de Ana Marie Cox o Chris Allbritton.
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Pero Cohn no es el único periodista que mira a la ciudadanía como uno de los flotadores de salvación de su profesión. Leonard Witt, profesor de la Universidad de Kennesaw, en el estado de Georgia, quiere también averiguar si una comunidad de personas interesadas en un mismo lugar o tema está dispuesta a financiar un periodismo de calidad si se les involucra en el proceso.
De momento, lleva a cabo su experimento gracias al dinero de la Harnisch Foundation que ha permitido que Bonnie Obremski cubra desde este verano lo que sucede en Northfield (Minnessota, EEUU) y lo publique en el blog LocallyGrownNorthfield.org. Si el experimento funciona y la comunidad se involucra, a partir de julio de 2009 Witt tiene previsto seguir con el proyecto únicamente con las donaciones de los ciudadanos.
"Subidos a una nueva ola"
Pero, ¿por qué van a pagar los ciudadanos por las noticias si pueden acceder a miles de páginas web con información gratuita en la red? Ésa es la pregunta del millón de dólares, dice Cohn, aunque admite que su proyecto busca averiguar si la ciudadanía entiende el periodismo como un bien público.
Cada día en Estados Unidos, apunta Witt, un periódico anuncia recortes en su plantilla. "Hasta ahora, el 80% del coste de un diario se subsidiaba con la publicidad, pero ahora la publicidad se está desprendiendo de las noticias. Así que si no hay ese dinero, quién va a pagar por la información? El periodismo de investigación es caro, aunque a la gente le parezca que se hace gratis", dice el profesor de Kennesaw. Por eso no cree que los proyectos periodísticos financiados por los usuarios vayan contracorriente.
"Estamos subidos a una nueva ola en la que las noticias y la información se tendrán que pagar en un futuro no muy lejano", vaticina.
Según Witt, fundador de RepJ, en el pasado la audiencia recibía de forma pasiva la información, pero eso ha cambiado radicalmente. "Ahora cualquiera puede publicar [...]. El rol del periodista como guardián de la información ha desaparecido", apunta.
Su objetivo, asegura, es "reinventar otras formas de periodismo de mayor calidad y con bases éticas más sólidas" y no "salvar a medios de comunicación pasados de moda o muy burocráticos".
Los proyectos de Cohn y Witt son de información local, aunque los dos consideran que el periodismo financiado directamente por los ciudadanos tiene más posibilidades de éxito en un ámbito geográfico más amplio y ya están pensando iniciativas similares a nivel nacional.
De difícil aplicación en España
A María José Cantalapiedra, profesora de periodismo digital en la Universidad del PaísVasco le parece una idea "muy buena y sencilla", aunque cree que es de difícil aplicación en España porque "la gente aquí no pagaría por esa información".
El periodismo por encargo requiere, según Cantalapiedra, de una "audiencia activa" que no existe en España a ese nivel. "No hay una sociedad civil organizada ni tampoco una sociedad con ganas de estar informada". Además, la sociedad estadounidense está mucho más acostumbrada a hacer donaciones que la española.
Cantalapiedra asegura que uno de los aspectos que más le gusta del periodismo financiado por los usuarios es que la manera de trabajar del periodista "no cambia, es perfectamente tradicional".
Según su opinión, las que sí que se ven alteradas, y para mejor, son las condiciones laborales de esos periodistas porque son ellos los que deciden sus honorarios y no una empresa informativa que establece un precio fijo no negociable. "En Spot.us el periodista negocia con el lector, no con el editor", aclara.
"El periodismo se está reinventando porque no le queda otra", concluye Cantalapiedra.





