Poco le importa a Microsoft que la mayor fabricante de teléfonos móviles del mundo, o el número uno de internet, hayan decidido no cobrar a las empresas que utilizan sus sistemas operativos.
Microsoft va a seguir cobrando a los fabricantes que equipen sus teléfonos con Windows Mobile, y eso que la tendencia del mercado, señalada por la lucha que acaba de comenzar entre Nokia y Google, parece la contraria: cuanto más abierto, mejor.
Así lo ha confirmado Steve Ballmer, actual consejero delegado de Microsoft: "nos va bien, creemos en el valor de lo que hacemos".
Sospechosa gratuidad
"Es interesante preguntarse por qué Google o Nokia -Google en particular- van a invertir un montón de dinero, por qué van intentar hacer un buen trabajo, si no van a ganar dinero", dice Ballmer, para añadir después: "creo que la mayoría de las operadoras son escépticas acerca de (la estrategia de) Google"
Microsoft, que gana entre 8 y 15 dólares por cada teléfono vendido en el que va instalado Windows Mobile, ha mantenido estable su cuota de mercado en el 10% durante muchos años, pese a los intentos por superar esa barrera.
"Creo que al vernos cobrar (por Windows) la gente entiende perfectamennte cuáles son nuestras motivaciones", concluye Ballmer.




