Rossy, sobre suelo suizo durante su primer vuelo
ADN.es
No era especialmente peligroso, ya que lleva paracaídas por si la cosa sale mal, pero Yves Rossy ha atraído hoy la atención de medio planeta al intentar, a eso de las 13 horas, cruzar el Canal de la Mancha volando sin avión: él iba a ser el vehículo. El mal tiempo, sin embargo, le ha obligado a desistir.
Para ello llevaba un traje especial, que incorpora un ala en forma de delta y cuatro motores a reacción, más el combustible necesario para recorrer una treintena de kilómetros, la distancia que separa la costa francesa de la isla de Gran Bretaña.
Cuando finalmente lo intente, lo hará a una velocidad cercana a los 300 km/h, y a unos 10.000 pies (3.000 metros) de altitud, después de ser lanzado de una avioneta que hará las veces de nodriza.
Ese día, y si todo sale bien, aterrizará con paracaídas después de apagar los motores y de bajar en caída libre.
Rossy ya demostró hace unas semanas que el reto era posible, recorriendo una distancia equivalente en el cielo de su Suiza natal.


