Una abeja recolecta el néctar de una flor.
EFE Jork, Alemania
Las abejas australianas son cruciales para la producción alimentaria mundial, y por ello necesitan más protección frente a la llegada de especies invasoras a la isla-continente, según un informe aprobado el martes en el parlamento de ese país.
Australia es una de las fuentes principales de abejas y colmenas a Norte América, Japón y Oriente Medio, y hasta la fecha es el único país del mundo se ha salvado de sufrir los estragos que causa el varroa, una especie de ácaros que parasitan a los insectos hasta causar su muerte.
Sin embargo, la plaga ha llegado ya hasta su misma puerta: en Papúa-Nueva Guinea -al norte-, y en Nueva Zelanda -al este-, se ha constatado ya la presencia del ácaro. En esas condiciones, se cree que es sólo cuestión de tiempo que llegue a territorio australiano.
"Los científicos que han estudiado la evolución de esta plaga consideran que es sólo cuestión de tiempo que (el varroa) llegue a Australia y devaste su población de abejas", señala el informe, que recomienda que se refuercen los controles fronterizos y se adopten medidas de cuarentena.
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Como señala también el informe, la repercusión de una plaga en Australia superaría sus límites territoriales y se dejaría sentir en el resto del mundo. "Puede ser que sea exagerado decir que si no hay abejas no habrá alimentos", señala, "pero la seguridad alimentaria depende en buena medida de ellas".
"Un tercio de todo lo que comemos depende de la polinización de manera directa o indirecta. No disfrutaríamos un buen filet sin las abejas", señala Lindsay Bourke, una apicultora australiana. "Si llega el varroa la industria apícola al completo se colapsará. Las colmenas serán sencillamente barridas del mapa", añade Bourke.





