Los tres lagos que coronan el cráter del volcán Kelimutu, famosos por el cambio de color de sus aguas, son un ancestral enclave espiritual de la isla indonesia de Flores y también uno de sus principales reclamos turísticos
EFE Indonesia
Los tres lagos que coronan el cráter del volcán Kelimutu, famosos por el cambio de color de sus aguas, son un ancestral enclave espiritual de la isla indonesia de Flores y también uno de sus principales reclamos turísticos.
Poco antes del amanecer, un par de decenas de turistas extranjeros y locales asciende en la penumbra los 1.639 metros del Kelimutu para asistir, desde su cumbre árida y roma, a la salida del sol y contemplar, a vista de pájaro, las tres lagunas.
Desde el mirador que se encarama en lo más alto del monte se puede contemplar, al oeste, el Tiwu Ata Mbupu o Lago de los Ancianos, de 245.000 metros cúbicos de capacidad, que en la actualidad presenta un azul tan oscuro que momentos antes del amanecer parece casi negro.
A apenas 200 metros de distancia se sitúan sus hermanos, separados por una pared de roca viva de un metro de grosor en su punto más estrecho.
El mayor de ellos, llamado Tiwu Nua Muri Koo Fai o Lago de los Hombres y Mujeres Jóvenes, de 501.000 metros cúbicos, presenta en la actualidad un opaco color turquesa; el menor, conocido como Tiwu Ata Polo o Lago Encantado y con 446.000 metros cúbicos, es de color café con leche.
Si los vivos colores de sus aguas son ya de por si sorprendentes, más aún es saber que el Lago de los Ancianos no era azul oscuro, como ahora, hace 58 años, sino de un azul verdoso que se ha ido oscureciendo progresivamente con el paso de los años.
El líquido que contiene el Lago Encantado ha pasado en el último medio siglo de aparecer casi rojo a su actual marrón chocolate.
Tan sólo el Lago de los Hombres y Mujeres Jóvenes mantiene, a grandes rasgos, sus tonos turquesa, aunque con oscilaciones en intensidad.
Los científicos continúan sin poder determinar la razón exacta que propicia los cambios de color, aunque la mayoría apunta a la actividad geológica que bulle en el interior del Kelimutu como causa principal.
Concentración de minerales
Este volcán, que registró su última gran erupción en 1968, permanece en activo y es responsable de la alta concentración de minerales -entre ellos azufre, bario, cobre y arsénico- que contienen las aguas de estos tres lagos.
En concreto, son las fumarolas, las mezclas de gases y vapores a altísimas temperaturas que surgen por las grietas del volcán, las causantes de las vivas tonalidades que tiñen las aguas al inyectar de forma intermitente nuevas combinaciones de minerales.
No obstante, los habitantes de Moni, el poblado más cercano, y los guías y vendedores que merodean por el monte a la caza de turistas, prefieren explicaciones más místicas y misteriosas.
Las leyendas locales aseguran que, cuando alguien muere, su espíritu se dirige a Kelimutu para sumergirse en una de las tres lagunas, dependiendo de su "edad y carácter".
El alma primero atraviesa la puerta de Perekonde, situada a la entrada del parque establecido en torno al volcán, y se encuentra con Konde Ratu, el Guardián de los lagos, y después se sumerge en las aguas que le corresponden.
El lugar es venerado por los habitantes de la isla de Flores desde hace siglos, pero Occidente no fue consciente de este fenómeno natural hasta que lo presenció y lo difundió el holandés Van Such Telen en 1915.
En el archipiélago de Flores se asienta una docena de volcanes en activo, entre los que destacan, por haber entrado en erupción en los últimos 30 años, el Batur, el Rinjani, el Sangeang Api, el Ranakah, el Inielika, el Puluweh, el Lewotobi, el Egon, el Leroboleng, el Iliwerung y el Wawo Muda.
Indonesia pertenece al llamado Anillo de Fuego del Océano Pacífico, una zona de gran actividad telúrica, y acoge 190 volcanes en activo.


