Un estudio del Departamento de Historia Natural y Arqueología de la Universidad Nacional de Australia basado en el análisis químico de objetos de museo fabricados con jade pone de manifiesto la existencia de una de las mayores redes prehistóricas de comercio de piedras semipreciosas.
El trabajo, que se publica esta semana en la edición digital de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), establece que esta red de intercambio comercial pudo operar hace, al menos, unos 2.500 años.
La composición química del jade revela su origen y proporciona indicios sobre las antiguas redes de comercio, según explican los investigadores, que analizaron 144 objetos de museos en busca de sus raíces geológicas.
En trabajos anteriores, los científicos desarrollaron una base de datos sobre localizaciones de jade alrededor de los márgenes del Pacífico. En su trabajo actual, han analizado un grupo de objetos de jade datados entre el 3.000 antes de Cristo y el año 500 de nuestra era, y han descubierto que la mayoría procede de un único lugar: Fengtian, en Taiwán.
Análisis con microscopio electrónico
Sus análisis han determinado las cantidades relativas de hierro, magnesio y silicio que están presentes en el jade utilizando un microscopio electrónico de barrido de bajo vacío con un espectrómetro de rayos X por energía dispersa.
Los investigadores se centraron en ornamentos tribales de tres puntas y pendientes que representaban animales de dos cabezas, que eran populares en el sudeste asiático durante el inicio de la Edad de Hierro, entre los años 500 antes de Cristo y 500 después de Cristo.
En conjunto, los investigadores analizaron 144 objetos procedentes de Taiwán, Islas Filipinas, Malasia, Vietnám y Tailandia. La composición elemental de los objetos ha permitido a los investigadores situar el origen de 116 de ellos en Fengtian, aunque no han podido descubrir de dónde procede el resto de ellos.




