María Amelia, la abuela bloguera
Reuters
María Amelia no da el brazo a torcer. A mis 95 acaba de proclamarse vencedor de los BOBs en la categoría de mejor blog en español, un premio concedido por el jurado y considerado el galardón más prestigioso que otorga la cadena de televisión alemana Deutsche Welle.
Pero ella sigue reclamando los votos anulados de los lectores después de que se produjese un ataque informático que invalidó durante un tiempo las votaciones, porque ellos, que le siguen día a día, conceden otro premio: el del público, que es el reconocimiento que más ilusión le hace a esta entrañable anciana gallega.
¿No está contenta, María Amelia? "Hombre, un premio siempre halaga a una persona", reconoce después de varios minutos de conversación, dedicada casi en su totalidad a sus lectores, que han llegado a alcanzar la cifra de 65.000 en un sólo día. "Los quiero a todos y estoy encantada con el cariño que me transmiten. Este blog es mi locura, pues me ha hecho feliz".
- ¿Qué le parece haber ganado un premio tan prestigioso?
- Yo no lo quiero para nada. Porque mire usted, yo tenía el 80% de la votación, pero ese pirata lo deshizo todo. Hay una organización que tenía que ordenarlo y darle a cada uno lo que tenía, pero a mí me han pasado de un 80% de los votos a un 20%. ¿Por qué no ponen la votación que había antes?
- Usted habla del hackeo que sufrieron las votaciones del premio del público, pero yo le pregunto por el premio del jurado. ¿Satisfecha?
- Me parece una cosa extraña. Yo he apuntado todos los votos que he tenido y ellos [los organizadores] también los tienen que tener. Pueden leer los votos que he tenido porque están en mi blog. Me causaría desilusión no llevarme el premio del público.
- Pero en la ceremonia que se acaba de celebrar en Alemania ya le han concedido el del jurado...
- Los alemanes son fantásticos. Me fueron ver a Muxía, me sacaron en los periódicos más importantes de su país y un periodista muy importante me ha mandado recortes con las noticias que ha publicado y hasta una carta personal. Pero el jurado no me habló claro cuando perdimos los votos. Atrasen ustedes la fecha, arreglen todo y déjenlo como estaba antes. No quiero molestar a mis blogueros para que haya una revolución.
- ¿En qué medida le ha cambiado la vida el blog?
- Pasaba mucho tiempo sola porque mi nieto iba a trabajar y bastante hizo con regalarme este blog. Yo quería comprar el internet, pero el día de mi cumpleaños me regaló un blog. Ese regalo no vale para nada, le dije. Pero él me comentó que podía comunicarme con todo el mundo. Ahora no tengo esa soledad. Estoy muy acompañada.
[María Amelia interrumpe el hilo de la conversación. "Estoy un poco disgustada porque Chile ha tenido un terremoto. Como tengo tantos amigos chilenos, quiero preguntarles si les pasó algo. Son muy cariñosos. Me hablan de todo Chile e incluso algunos emigrantes me escriben desde otros países. Y también tengo lectores chinos, norteamericanos, japoneses, rusos...", explica la abuela bloguera, quien relata en su bitácora sus andanzas vitales por Corcubión, Muxía y otras localidades gallegas, pero también por Brasil, donde estuvo recientemente de vacaciones. De su infancia a su florida senectud: está hecha una rosa]
- Eso le alegrará, claro.
- Estoy muy contenta con ellos y ahora tengo amigos en los cinco continentes. Yo, que soy muy charlatana, me encontré de repente completamente sola, no tenía con quien hablar y me iba consumiendo. Todos me murieron y, cuando voy al pueblo, no me encuentro a nadie conocido y sus casas pertenecen a otras personas. Gracias que tengo a mis nietos y a unos sobrinitos encantadores...
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[El ataque de un hacker, en realidad, motivó que los responsables de los BOBs decidieran eliminar todos los votos emitidos, válidos y contaminados, durante el periodo del sabotaje, como explicó a ADN.es Gabriel González Zorrilla, responsable de los premios que otorga la televisión alemana Deutsche Welle. Para María Amelia, tan obstinada a sus 95, no hay explicaciones que valgan]
- ¿Y qué le parece que, con la competencia que había, hayan tenido en consideración sus escritos?
- Yo estaba contenta si no me pasara nada. No me gustan estas rencillas, pero si pienso de una manera, no voy a ser una hipócrita. Estoy disgustada con el jurado porque deberían otorgarme todos los votos que tenía. No me habló claro cuando perdimos los votos, aunque mi nieto me decía que yo estaba equivocada. Pero me quedé con una miseria de votos.
- El jurado dice que se trató de un ataque y, al margen de eso, le ha concedido el premio más importante.
- No me disgusté por eso, porque no soy merecedora de un premio. Fueron los blogueros los que me votaron. Yo soy una mujer muy sencilla y me contento con cualquier cosa. No soy ninguna eminencia para que me den un premio. Pero agradé a la gente porque soy una anciana y necesito cariño. Aunque no quiere que hable de él, tengo un nieto excepcional. Cómo no voy a hablar, si mis nietos son mis ojos. ¿Me entiende usted?
- Claro.
- Si no me lo diesen [el premio del público], yo sé que lo gané, porque yo tuve más votos que nadie. Pero yo quiero más a mis blogueros que el premio. Les digo una cosa y me contestan lo que yo quiero. Quienes me votaron me quieren horrores. Yo estoy encantada por el cariño, no por el orgullo, porque yo no soy nadie ni presumo de nada. El amor que sienten por una ancianita a la que quieren hacer feliz es el premio más grande que he tenido en mi vida. Dios me ha querido favorecer con este premio.
- Seguro que ellos también están contentos.
- Soy abuela de todos los países del mundo. Este blog es mi locura. Me hace feliz. Si gano el premio del público, mis blogueros van a estar más contentos que yo. Y bueno, respecto al premio del jurado, ya que vencí, me gusta llevarlo. Pero noté que no había mucha perfección en el asunto este...
- Pues enhorabuena y reciba un abrazo.
- Yo ya estoy dando las últimas, porque ya no me encuentro muy bien. A ver si cumplo los 96, que me falta un mes. Después, lo que el Todopoderoso quiera. Pero la verdad es que me asusta la muerte.
- ...
- En este mundo, hay gente bien intencionada. Pocos son los malos que quieren deshacer este universo tan precioso. Yo me contento con mis blogueros, que son los que me dan la vida y me entretienen. A veces, tengo ganas de llorar y, en ese momento, unos niños me mandan unas cartas. Que maravilla que se acuerden de una anciana. Quieren que sea su abuelita. Eso es una preciosidad. Pero claro, hay gente que me llama tonta, porque a mí me gusta este internet. Algunas de 60 años me comentan que me paso de moderna, pero yo les digo que ellas ni siquiera tienen conversación.





