Recreación de un vehículo explorador de Marte de la Nasa.
"Será la primera vez que un aparato haga un descenso suave en el polo norte de Marte", señala Doug McCuiston, director del Programa de Exploración de Marte en la NASA, cuando explica los motivos del viaje de la sonda Phoenix, una cápsula espacial que llegará a marte en mayo de 2008, y cuyo lanzamiento está previsto para el viernes de esta semana.
Pero Phoenix será, sobre todo, la primera misión espacial dedicada específicamente a la búsqueda de agua y de trazas de vida en planeta vecino. El lanzamiento se efectuará desde Cabo Cañaveral, en Florida, y con la propulsión de un cohete Delta II.
Viajando a una media de 20.277 kilómetros por hora, Phoenix debería estar lista 10 meses después para iniciar su suave aterizaje sobre el polo norte marciano colgada de paracaídas, después de moderar su velocidad de entrada en la tenue atmósfera mediante cohetes.
Una vez en la superficie del polo norte, la sonda Phoenix extenderá un brazo robótico para excavar el suelo marciano. El lugar de su aterrizaje se ha elegido precisamente porque se cree que en esa zona el subsuelo puede contener hasta un 80% de agua en forma de hielo en los primeros 30 centímetros de profundidad.
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Según los científicos, mediante el examen del color y el tamaño de los gránulos de las muestras tomadas será posible entender mejor la estructura de la corteza del planeta. La Phoenix incluye un conjunto de instrumentos diseñados para analizar en detalle el suel, en su caso también el hielo, e incluso la atmósfera de la zona.
La exploración en el suelo de Marte comenzó en 1997 con la misión Pathfinder, que llevó al planeta el vehículo Sojourner. Desde él la humanidad pudo recibir las primeras imágenes de calidad de la superficie de su vecino. En enero de 2004 llegaron a Marte los vehículos Spirit y Opportunity que, desde entonces y superando ampliamente el plazo establecido inicialmente para la misión, han estado explorando con sus cámaras y sus instrumentos el planeta.





