Un proggamador de la filial rumana de Electronic Arts, especializada en crear juegos para móviles
Reuters
Los programadores rumanos están enttre los más demandados en el mercado mundial. La buena formación técnica y los bajísimos salarios están atrayendo a las principales empresas del software del planeta a este país de Europa del Este, miembro de la Unión Europea desde el pasado mes de enero. Tal es el desarrollo de su industria de programación, que se espera que el país exporte productos y servicios por valor de 1.000 millones de dólares (unos 730 millones de euros) en los próximos dos años.
Electronic Arts es una de las multinacionales que están aprovechando la explosión rumana de este sector. El gigante del ocio digital tiene en Bucarest una división completa dedicada al desarrollo y adaptación de videojuegos para móviles. Su última creación es la versión telefónica de "Harry Potter y la Orden del Fénix".
Lejos de dedicarse sólo a adaptar títulos, esas oficinas han desarrollado sus propias piezas de software, como el efecto realista de las antorchas en el castillo donde se desarrolla la acción. "Nosotros inventamos esa tecnología, la llamamos dynamic lighting", afirma Mihai Pohontu, máximo responsable de la filial rumana.
Y el de EA no es un caso aislado. Microsoft ha seguido los mismos pasos al abrir uno de sus centros de soporte técnico en el país. Y Amazon, la gigantesca tienda on-line, inauguró hace dos años un centro de desarrollo en la ciudad universitaria de Iasi. Rumanía se convertía así en la única instalación de este tipo en Europa, junto a la que Amazon tiene en Edimburgo (Reino Unido).
El salario medio de un rumano, 440 euros al mes
Stefan Cojanu, máximo responsable de Oracle en el país, explica la prima clave de este éxito afirmando que "en Europa del Este, Rumanía es apreciada por contar con el mayor potencial de crecimiento (económico), junto con Turquía y Rusia". La multinacional ha doblado su plantilla en Bucarest en el último año, cuenta ya con 1.000 empleados, y planea contratar ahora a otros 500 para su centro de desarrollo y soporte de software.
Pero más allá de las perspectivas de crecimiento y la situación política de estabilidad que vive Rumanía, son su política fiscal y sobre todo, sus bajísimos salarios, los que atraen a las multinacionales como la miel a los osos. Frente al salario medio de unos 770 euros que perciben los polacos, y a los 695 que reciben al mes los checos, en Rumanía esta cifra se sitúa en apenas 440 euros.
Pero si los bajos salarios son música para los óidos de los responsables financieros de las grandes multinacionales, para los jóvenes programadores rumanos son toda una invitación a salir del país y buscar otros lugares donde ejercer su profesión. En ese contexto, algunas empresas eencuentran ya dificultades para satisfacer su demanda, y llegan incluso a hablar de una guerra por encontrar especialistas.
Claro que nada dura para siempre. Con la integración en la UE, el continuado crecimiento económico general, y la escasez de profesionales en el sector de la programación, los salarios de los especialistas han comenzado ahora a crecer a un ritmo superior al 10% anual, y aunque siguen siendo muy bajos respecto a otros países del entorno, algunas empresas ven ya un riesgo de sobrecalentamiento. Conforme la paga sube, además, las que aún no han aterrizado en Rumanía comienzan a perder su entusiasmo.





