El asesinato a sangre fría de un padre que no quiso dejar que su hija de 11 años se casase con un islamista radical ha horrorizado a Bosnia-Herzegovina, despertando un debate sobre la influencia de los extremistas en la sociedad.
Las condenas de los intentos de los "wahabíes" de imponer sus costumbres basadas en una interpretación extremista de la fe empiezan a aparecer en la prensa, mientras que la mayoría de los ciudadanos evitan comunicarse con los miembros de ese movimiento radical y compartir con ellos sus rezos en las mezquitas.
En las ciudades de Zenica, Brcko y Sarajevo "patrullas" de esos radicales han agredido en muchas ocasiones a parejas que se demostraban cariño en público, a mujeres que tomaban el sol en bañador a orilla de los ríos, a jóvenes en minifalda, a homosexuales, y a todos aquellos que no comparten sus posturas.
Pero el horror alcanzó al gran público cuando Smajo Abdurahmanovic, un joven de 30 años de la localidad de Zavidovici, asesinó a tiros a su amigo Velid Zahirovic, que no quiso que su hija se casara con él siguiendo los mandamientos de la sharía y sin registrar oficialmente el matrimonio.
El asesino confeso no ha mostrado la menor sombra de arrepentimiento, alegando que "Mahoma también tenía mujeres jóvenes y no hay nada cuestionable en el hecho de que quisiera casarme con una joven". Ahora está en la cárcel de Zenica esperando a que se le juzgue.
Pero antes Abdurahmanovic estuvo "casado" con otra menor de edad, A.L., con beneplácito del padre de la joven, que ahora tiene 17 años y se fue a vivir con él a los 14.
A.L. dijo a Efe que logró escaparse después de tres años de vivir "en el infierno".
Muchas veces recibió palizas porque se oponía a que trajese a casa a más mujeres. Tras su fuga, su familia sufrió constantes presiones y amenazas. Y ella, por todos los traumas por los que pasó, lo tendrá difícil para volver a una vida normal.
La práctica de los matrimonios con menores de edad es una de las costumbres traídas a Zavidovici por los "wahabíes", y se está volviendo cada vez más frecuente.
Desde hace años, los padres viven con el temor de que sus hijas sean las próximas que atraigan la atención de los "nuevos intérpretes" del islám, según declaró a Efe un amargado ciudadano de esa localidad, a 90 kilómetros al oeste de Sarajevo.
No obstante, hasta ahora no hubo mucha intención de "abrir el tema" en público, agregó.
Los "wahabíes" aparecieron en Bosnia-Herzegovina por primera vez a comienzos de la guerra, en la década pasada. Ahora tienen bastantes seguidores, y algunas organizaciones internacionales advierten de que el fundamentalismo islámico está aumentando en el país balcánico.
Muchos de ellos son los antiguos "muyahidín", voluntarios islámicos de países asiáticos y africanos que lucharon en el bando bosnio-musulmán contra los cristianos serbios y croatas, y que obtuvieron ilegalmente la ciudadanía bosnia gracias a la guerra civil en el país (1992-1995).
Algunos estaban vinculados con organizaciones terroristas internacionales que propugnaban una versión rigorista del islam.
Unos análisis muestran que aunque todavía la mayoría de los dos millones de musulmanes bosnios rechaza la doctrina radical, el 12 por ciento la apoya.
La comunidad islámica bosnia niega oficialmente que ellos supongan una amenaza. Sin embargo, han formado una comisión para analizar "el estado espiritual" de esa rama doctrinal.
En Bosnia hay localidades enteras pobladas por "wahabí", que tienen sus propios centros de reunión, el más conocido de ellos la mezquita y el Centro cultural "Rey Fahd", construido con donaciones de Arabia Saudí en el barrio sarajevita de Alipasino Polje.

