Gary Glitter, una auténtica leyenda del glam rock que marcó la década de los 70, ya estaba semiretirada en los 90, pero volvió a las páginas de los periódicos, esta vez en la sección de sucesos, cuando inició una fastuosa carrera como pedófilo. La cosa empezó en 1997, cuando llevó a arreglar su ordenador y el técnico encontró un disco duro abarrotado de pornografía infantil. Tras este primer susto, decidió pasar a la acción y se embarcó en un periplo de turismo sexual que lo llevó a Cuba, Camboya y Vietnam, donde pasó dos años a la sombra por abusar de menores. Lejos de escarmentar, cuando sale de la cárcel se va de viaje y es expulsado de Hong Kong y Tailandia por motivos similares. Y, como colofón, en 2006, Glitter fue condenado a tres años de cárcel por cometer actos impuros con niñas. Hoy en día, el rey del glam, transformado en una triste sombra de sí mismo, aún se declara inocente y le echa la culpa de todo a los tabloides británicos.
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