Yoga naturista
Bakushina.ru
Enlaces recomendados
Todo el mundo sabe que el yoga es una disciplina espiritual milenaria (su origen se remonta, aproximadamente, al siglo XVII antes de Cristo) que busca la reunificación del cuerpo con el espíritu. Dentro de sus múltiples variantes, la más practicada en todo el mundo es el Hatha yoga, que se basa en la respiración y en diversas asanas, que vienen a ser posturas de equilibrio, fuerza, coordinación y concentración. Su origen se remonta, aproximadamente, al siglo XVII antes de Cristo y hoy está en pleno auge. Una de sus últimas encarnaciones es el "naked yoga" o "yoga nudista".
Pero, ¿qué sentido tiene hacer yoga sin ropa? Pues porque, según la entrenadora sexológica y educadora tántrica Carolina Fleishman, de Yummatopia, "cuando estamos desnudos nos encontramos más cerca de la verdad de nuestros cuerpos, nuestros patrones y nuestras creencias, sin nada que esconder, así que nuestro progreso se acelera. Además, el yoga nudista te ayuda a liberar la energía bloqueada, romper las barreras corporales y vencer los prejuicios mentales que inhiben el flujo natural de la fuerza vital o prana a través del cuerpo".
Para los amantes del tantrismo y otras picardías espirituales, hay que recalcar que, aunque el yoga nudista puede ayudarnos a vencer nuestras represiones y vergüenzas eróticas más arraigadas, no es una disciplina necesariamente sexual y, en principio, la ropa sólo se quita con un único motivo: "Que los asistentes puedan sentirse más libres y sin ataduras para practicar el yoga, perfeccionando así sus posturas", según dice Nicole Daedone, fundadora del One Taste Urban Retreat de San Francisco, uno de los principales centros de espiritualidad donde se practica este tipo de yoga.

Bob, Carol, Ted, Alice y el yoga nudista
Colombia Pictures Corporation
Pero por muy de moda que esté, mentiríamos si intentáramos vender el naked yoga como una novedad. Nada más lejos de la realidad, ya que llegó a Occidente en los años 60, en plena fiebre espiritualista y orientófila, y cuajó especialmente en la Costa Oeste norteamericana, justo cuando empezaba a ser un hervidero de hippies. El Esalen Institute de California fue uno de los primeros centros de terapias alternativas que incorporó la práctica de yoga nudista.
A lo largo de los años 60 y 70, esta desvergonzada variante del yoga se expandió por los cinco continentes, sobre todo gracias a diferentes películas que mostraban personajes haciendo yoga desnudos, como Bob, Carol, Ted & Alice (Paul Mazursky, 1969), donde Robert Culp y Natalie Wood se meten a practicar naked yoga en el Esalen Institute para liberar su mente e intentar llevar una vida de amor libre y sexo liberal.
Otro films que popularizó el yoga nudista fue Experimento Harrad (Ted Post, 1973), donde aparecía un instituto ficticio en el que unos jovencísimos Don Johnson y Melanie Griffith aprendían a adaptar sus cuerpos a la revolución sexual a través de técnicas orientales.
Además, está el documental del culto titulado, precisamente, Naked Yoga (Paul Cordsen, 1974) que escupe imágenes de tres chicas haciendo yoga nudista al aire libre y otra en un estudio, intercaladas con cuadros orientales retocados con efectos psicodélicos; todo, rematado con la voz de un narrador que cuenta la historia de estas prácticas milenarias. La película produjo un fuerte impacto en Norteamérica e incluso estuvo nominada a un Oscar.

Naked yoga, el libro
New American Library
El naked yoga ha llegado hasta nuestros días con muy buena salud, sobre todo en este siglo XXI, en el que, como consecuencia del debilitamiento del catolicismo y otras religiones monoteístas, miles de personas intentan llenar su vacío espiritual con prácticas orientales. Hoy, es posible hacer yoga nudista en cualquier lugar del mundo, ya sea en grupos mixtos o de un solo sexo.
A finales de los años 90, surgió en Nueva York el Midnigth Yoga For Men, un club privado sólo para hombres practicantes de yoga que fue muy imitado e incluso dio lugar al yoga fálico, con variaciones homófilas como los Gay Naturists y otros grupos que mezclan la relajación yogi con el morbo homosexual. En Los Angeles, por ejemplo, existe un centro para hombres llamado, precisamente, Naked Yoga, donde se pueden ver hombres practicando yoga con el pene erecto, a veces fundiendo sus cuerpos en extrañas posturas. Eso sí, se evita derramar semen para no perder energía.
Desde Tucson hasta Sydney, pasando por Londres o Barcelona (en el Centre Namastre, por ejemplo, se organizan pequeñas clases mixtas), en el siglo XXI han proliferado como setas los grupos de yoga nudista, muchos de los cuales se trasladan a campos o zonas marítimas para hacer de su experiencia algo aún más naturista, si cabe. Eso sí, siempre hay que mirar las leyes del estado donde se practique, no sea que te ocurra como al escritor y naturista libertario George Monty Davis ("Naked Yoga Guy" para los amigos iniciados), que ya ha sido arrestado tres veces por practicar yoga nudista en zonas públicas de San Francisco.
Pero lo que es cierto es que el yoga nudista está de moda, y los que lo practican juran que, si lo pruebas una vez, luego te cuesta volver a ponerte la ropa. Así que, parafraseando a Funkadelic, libera tu culo y tu mente le seguirá. O viceversa.





