Las suecas calientes, mito erótico celtibérico por antonomasia, sirvieron para que Richard Vogue (o sea, Ricard Reguant) filmara Sueca bisexual necesita semental (1982), uno de los filmes más fuertes del cine "S", pero también de mayor calidad cinematográfica. La historia del paralítico que ve cómo su mujer se lo monta con su secretaria le habría encantado a Hitchcock.
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