Ocultándose tras el seudónimo de Richard Vogue, Ricard Reguant dirigió en No me toques el pito que me irrito (1983) a un elenco de actores y actrices que, en su mayoría, también se ocultaban tras nombres falsos. Fue publicitada como "la primera película filmada en Tetavisión" y su guión (historia de un sexólogo que padece satiriasis) era una simple excusa para un interminable desfile de tías en pelotas, pésimos chistes verdes y situaciones empapadas en carpetovetónico erotismo.
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