
Puede que Aria Maria Vittoria Rossa Argento (Roma, 1975), Asia para los amigos, no tenga la exhuberancia de una Sophia Loren o una Monica Bellucci, pero se ha ganado a pulso su condición de sex symbol en puñados de videos, filmes y revistas, gracias a su ligereza de cascos: pocas actrices y modelos ponen menos pegas que Asia a la hora de quitarse la ropa y rodar escenas eróticas. Con o sin exigencias del guión.
En cuanto Asia cumplió los 18 se desnudó para su padre, Dario Argento, en la película Trauma (1993), mostrándonos el ya hipnótico magnetismo de su cuerpo de eterna adolescente. Este fue el principio de un tórrido romance entre Asia y las cámaras. Desde entonces, esta exhibicionista nata disfruta posando para películas, anuncios, revistas masculinas o, incluso, paparazzis: lo mismo sale en un tabloide barato dándose el lote con Rosario Dawson que se despelota para el fotógrafo pornofashion Terry Richardson, para un thriller erótico del director de culto Abel Ferrara o se viste de prostituta de cuero para el padrino del cine zombie George A. Romero.
Así, poco a poco, los voyeurs de todo el mundo nos hemos ido familiarizando con su cuerpo (el de Asia, no el de George) y hoy ya lo conocemos tan bien como la palma de nuestra mano derecha.
Armas de mujer
Entre los muchos encantos de Asia, podemos destacar tres pilares que pueden servir de guía en el mapa de su cuerpo:
Su cara, italianísima, pero no espectacular. Y, sin embargo, hay ciertos matices que la hacen irresistible: esa perpetua expresión lasciva, ese cutis impecable pero a la vez klimtiano, casi venéreo, esa mirada inyectada en lujuria, esa boca que parece estar siempre hambrienta de cigarrillos (Asia es una fumadora empedernida), esa voz sensual, susurrante, ardiente.... Si la cara es el espejo del alma, mirándole a los ojos podríamos jurar que Asia es una perversa polimorfa.
Sus tatuajes. Asia tiene tatuado un precioso ángel (inspirado en un cuadro del pintor belga Delvaux) con las alas abiertas que brota de su pubis y le cubre casi todo el bajo vientre hasta casi el ombligo; un número 23 en su nuca, una de sus zonas más erógenas, donde también tiene un piercing horizontal; un ojo en su hombro izquierdo; dos serpientes enroscadas que brotan de la parte superior de la rajita de su culo y se miran un poco más arriba, donde la espalda gana su nombre, separadas por una bola de fuego negro. Por si fuera poco, también lleva tatuado, sobre las costillas derechas, el nombre de su malograda hermana Anna: “Es un tatuaje muy sucio, casi taleguero, pero es el único que tiene cierto significado para mí”, explica Asia. Tal vez por eso, su hijita se llama Anna Lou.
Sus pechos: casi en las antípodas de la también sex symbol Sabrina Salerno, Asia Argento posee unos pechos discretos pero deliciosos, de pezones oscuros y casi siempre duros, ideales para su estilo un tanto andrógino. Los pequeños senos de Asia son dos armas más para interpretar personajes turbios y mundanos; hay pocas actrices que encarnen tan bien a "mujeres de mala vida" como ella, tan curtida en ambientes underground como en parties de Hollywood, casas de muñecas o bares de camioneros.

Corazón salvaje
Pero Asia no sería más que una bonita cáscara vacía sin su condición de artista inquieta y vividora al límite. Esto es lo que la ha convertido en un oscuro objeto de deseo, y también en la nuera que una madre nunca desearía, en carne de rock stars (como su novio Marco Castoldi) y tipos raros (como su ex Vincent Gallo) que aguanten su vertiginoso tren de vida: sexo, droga y creación. Porque Asia es una mujer neorenacentista; además de actriz y modelo, es directora de cine, escritora, pinchadiscos, cantante, pintora y fotógrafa.
Haciendo todas estas cosas, a nadie le extraña que vaya de bohemia y una de sus bebidas favoritas sea la absenta. Hace poco se montó un escándalo cuando encontraron una botella en su coche.
Tras el éxito de Maria Antonieta, Asia está inmersa en el rodaje de la película francesa Diamant 13, junto a Gerard Depardieu, y en una sesión de DJ que tiene pendiente en el Alien Club de Roma, el próximo 13 de abril. Además, pronto rodará un nuevo filme a las órdenes de papi Dario: Giallo, en el que, según informa la revista Bloody Disgusting, coincidirá con otra sex symbol: la españolísima y algo pacata Elsa Pataky. Seguro que nos la pervierte…

