Un error de CiU y PNV en la última votación sobre el nuevo modelo de financiación autonómica ha permitido que el sistema haya sido aprobado por una mayoría mucho más amplia de la prevista y con los únicos votos en contra del PP y del BNG y la abstención de IU.
En una jornada atípica repleta de problemas técnicos -fallaron los ascensores y erraron los servicios de la Cámara en el procedimiento-, los diputados de CiU cambiaron su voto, inicialmente en contra de la reforma, y la apoyaron; lo mismo que ocurrió en el caso de los parlamentarios vascos, que en un principio se iban a abstener.
La votación del texto con carácter orgánico tuvo que repetirse por un error por parte de los servicios de la Cámara y la norma pasó de obtener 180 a 192 votos a favor (la mayoría absoluta está en 176).




