El Gobierno es partidario de que una mujer ocupe el cargo de presidente permanente de la UE o de Alto Representante para la Política Exterior, los dos nuevos cargos que establece el Tratado de Lisboa, con el fin de ser coherentes con el principio de igualdad.
El secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, ha afirmado que España defenderá este reparto entre sexos, aunque no ha aclarado si el Gobierno propondrá nombres con vistas a la cumbre de mediados de noviembre en la que se pretende cerrar la designación.
"Al Gobierno le gustaría que fuese una mujer uno de los dos cargos", ha declarado López Garrido a Efe-TV.
Los dos puestos institucionales de la UE ya elegidos son hombres: el presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso, y el del Parlamento Europeo, el polaco Jerzy Buzek, ambos conservadores.
A su juicio, "lo deseable" sería este "equilibrio de sexos", al igual que un contrapeso tanto "ideológico" como entre "norte y sur, este y oeste".
López Garrido ha subrayado que éste es el criterio con el que España encara las negociaciones sobre los candidatos, aunque ha admitido que "no siempre se pueden conseguir todos los equilibrios".
Al margen de si serán hombres o mujeres, López Garrido ha asegurado que el presidente estable de la UE y el jefe de la diplomacia europea deben ser "verdaderos europeístas, que se crean el proyecto europeo y que tengan el apoyo del conjunto de los países".
"Eso es lo que queremos, por encima de la ideología y de sus posiciones políticas. Y deben nacer con la máxima autoridad y visibilidad", ha añadido el secretario de Estado.
López Garrido ha confiado en que antes de fin de año estén designados los dos cargos y los integrantes de la nueva Comisión Europea, que deben ser refrendados por la Eurocámara.
Se ha felicitado por que la República Checa haya firmado la ratificación del Tratado de Lisboa, lo que ha considerado un "alivio" para afrontar con más estímulo la presidencia española de la UE en el primer semestre de 2010.




