Barroso, que será el segundo presidente que repita tras Jacques Delors, presentó oficialmente su candidatura para un nuevo mandato al frente del Ejecutivo comunitario la semana pasada, tras conocerse la amplia victoria del Partido Popular Europeo (PPE) en las elecciones europeas, aunque ya viene haciendo campaña los últimos meses. Y no hay ningún aspirante alternativo. Tanto el presidente francés, Nicolas Sarkozy, como la canciller alemana, Angela Merkel, afirman que apoyan a Barroso "sin ambigüedades", pero le han exigido que presente un programa.
El portugués cuenta además con el respaldo de los principales líderes socialistas, entre ellos el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, el primer ministro británico, Gordon Brown, y el portugués José Sócrates. Ello ha impedido que el Partido Socialista Europeo (PSE) presente un candidato propio.
La presidencia checa afirma que Barroso tiene un "apoyo muy fuerte" entre los Veintisiete, mientras que el portavoz del presidente de la Comisión, Johannes Laitenberger, dijo este miércoles que su candidatura para repetir goza de un "aplastante respaldo" entre líderes de familias políticas diferentes, entre ellos conservadores, liberales y socialistas.
Los líderes europeos expresarán su "apoyo político" a la continuidad de Barroso, pero sin tomar todavía la decisión jurídica correspondiente, según las fuentes consultadas. Con ello, se dará tiempo para mantener contactos informales con el nuevo Parlamento Europeo. El objetivo es reducir el riesgo de que la Eurocámara se rebele y rechace la elección de los 27 por no haber sido consultada. Si la presidencia constata que hay una mayoría simple en la Eurocámara a favor de Barroso, se aprobará la decisión jurídica que lo nombra por procedimiento escrito, es decir, sin necesidad de una nueva cumbre, y se someterá a ratificación del pleno el 15 de julio.
Hasta ahora, sólo el copresidente de los Verdes, Daniel Cohn-Bendit, ha lanzado una campaña para frustrar la reelección de Barroso. Sus argumentos son más de procedimiento que de fondo. Cohn-Bendit recuerda que el mandato de la Comisión termina en noviembre y pide que, antes de tomar una decisión sobre el nuevo presidente, se espere a saber qué sucede con el Tratado de Lisboa. Sobre el perfil de Barroso, critican que fuera el organizador de la cumbre de las Azores, en la que se preparó la guerra de Irak, que no regulara a tiempo los mercados financieros y que no haya respondido de forma suficiente a la crisis.
Por su parte, el presidente del grupo socialista en la Eurocámara, Martin Schulz, ha pedido sobre todo que se retrase el nombramiento de Barroso, una exigencia que será en parte atendida con la fórmula que se ha buscado para designarle. Ello podría facilitar que parte de los socialistas voten a su favor.
Garantías irlandesas
El Consejo Europeo comenzará con otro tema institucional, la discusión sobre las garantías jurídicas que reclama Irlanda para convocar un segundo referéndum para ratificar el Tratado de Lisboa, que se celebrará probablemente a finales de septiembre o en octubre. La fecha concreta podría ser anunciada durante la cumbre por el primer ministro, Brian Cowen.
Irlanda quiere que se deje claro que, tras la entrada en vigor de Lisboa, se respetará la neutralidad militar irlandesa, los temas de fiscalidad seguirán sometidos a la regla de unanimidad y la UE no abordará la cuestión del aborto. Además, no se reducirá el tamaño de la Comisión Europea, como preveía este Tratado, sino que seguirá habiendo un comisario por país. Junto a estas garantías, se aprobará una declaración sobre los derechos de los trabajadores y la política social.
Con ello, la UE considera que están respondiendo a las preocupaciones de los irlandeses que resultaron en el 'no' en el referéndum celebrado en junio de 2008. Las últimas encuestas muestran que los irlandeses votarán 'sí' en una nueva consulta porque consideran que la pertenencia a la UE ha sido un factor de protección frente a la crisis financiera, que ha afectado con especial virulencia al país.




