El presidente de Bolivia, Evo Morales, destacó hoy ante los príncipes Hitachi de Japón las "grandes coincidencias" entre ambos países, que resumió en el respeto a la vida humana y al medio ambiente y en el rechazo a la guerra.
Morales ofreció este martes en la ciudad oriental de Santa Cruz una cena de gala a los príncipes Masahito y Hanako Hitachi, que cumplen su segundo día de visita oficial a Bolivia para conmemorar los 110 años de inmigración nipona en el país suramericano.
Tras agradecer que representantes de una "potencia mundial", como denominó a Japón, visiten un país "tan pequeño" como Bolivia, el mandatario aprovechó para agradecer la cooperación del estado nipón y la condonación de la deuda bilateral.
También resaltó la integración de los inmigrantes japoneses y sus descendientes en Bolivia, a la que han llegado a representar, recordó, en diversos ámbitos como el deportivo.
El presidente centró su discurso en subrayar las coincidencias entre Bolivia y Japón que resumió en tres, la primera de ellas el interés por las políticas sociales y en la defensa de los sectores más abandonados.
La defensa del medio ambiente fue el segundo elemento común que destacó Morales, quien saludó y declaró su admiración hacia el Protocolo de Kioto de lucha contra el cambio climático.
"Siento que en este nuevo milenio están enfrentados la cultura de la muerte y la de la vida. La de la muerte, con políticas implementadas desde algunas potencias y gobiernos para devastar y subastar a la madre tierra", dijo.
También advirtió -sin citar a ningún país concreto- que quienes aplican tratados de libre comercio "no solo atentan (contra) la vida sino que aplican políticas de genocidio. Pero quienes defienden al medio ambiente y la madre tierra son defensores de la vida y, por tanto, defienden a la humanidad".
Por último, incidió en que tanto Japón como Bolivia han rechazado constitucionalmente las guerras ya que, dijo, no son solución alguna para los pueblos y solamente benefician a sectores como la industria armamentística.
Tras la intervención del gobernante boliviano, el príncipe Masahito brindó su apoyo a la "constante preocupación" de Morales por profundizar las relaciones de amistad entre Bolivia y Japón, y expresó el deseo de que su visita sirva para fortalecer esa relación.
También mostró su alegría por la aportación de los inmigrantes japoneses y sus descendientes nikkei a la sociedad boliviana y singularmente a su actividad agropecuaria y concluyó su discurso con el tradicional "jallalla" (el "viva" aimara) a Morales y a Bolivia.
Estos discursos precedieron a una cena de gala en un conocido hotel cruceño a la que asistieron varios ministros, representantes de gobiernos locales y departamentales y de los movimientos sociales y algunos embajadores y que estuvo amenizada por la Orquesta Sinfónica "Hombres Nuevos" de Santa Cruz.
Previamente, el hermano menor del emperador Akihito y su esposa conversaron durante unos quince minutos con el gobernante indígena y realizaron un saludo protocolar ante la prensa delante de las banderas de Bolivia, Japón, Santa Cruz y de la whipala, la enseña de los pueblos indígenas del país.
Masahito lucía un traje negro con corbata granate, mientras que la princesa Hanako eligió un quimono blanco con estampados azules y dorados para la ocasión.
Mañana, los príncipes viajarán a la localidad cruceña de San Juan de Yapacaní, una de las principales colonias que recibió a los inmigrantes japoneses el siglo pasado. Por la noche, el prefecto (gobernador) de Santa Cruz, Rubén Costas, ofrecerá otra cena oficial a los príncipes nipones en el edificio de la Gobernación.




