El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela
EFE MADRID
El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha afirmado hoy en Madrid que el terrorismo es "intrínsecamente perverso", por lo que "nunca es justificable" y ha reafirmado la condena explícita de la Conferencia Episcopal Española a este tipo de actos.
Rouco Varela ha pronunciado la conferencia de clausura del VI seminario "Información, víctimas y terrorismo", organizado por la Fundación Universitaria San Pablo CEU, en la que ha analizado la postura de la Iglesia Católica ante el fenómeno del terrorismo, un acto al que también ha asistido el Nuncio del Papa en España, Manuel Monteiro.
Esta postura fue fijada por la instrucción pastoral "Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias", adoptada en noviembre de 2002.
El presidente de la Conferencia Episcopal, ha hecho un "exhaustivo" análisis de este documento, elaborado desde el punto de vista de "la moral católica", y ha señalado que el terrorismo "merece la misma calificación" que la muerte de cualquier "criatura viviente", ya que "va en contra de la ley natural y del quinto mandamiento de la ley de Dios". "Quien no admita esto, está fuera de la Iglesia", ha sentenciado.
Culpables del terrorismo
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Antonio María Rouco Varela ha advertido de que "los culpables" de los actos terroristas no sólo son los "autores materiales", sino todos aquellos que los "hacen posibles" y quienes "los justifican". Por ello, ha afirmado que una sociedad que calla "debiendo hablar, se hace culpable de los fenómenos, de las actitudes y de la existencia del terrorismo", ya que "no se puede ser neutral".
Con respecto a las víctimas, Rouco Varela ha asegurado que estar a su lado "es una exigencia de justicia y de caridad" y ha añadido que no se puede "ser cristiano si no se rechaza sin equívocos el terrorismo y se expresa la solidaridad con sus víctimas".
Sin embargo, ha considerado que un terrorista "se puede convertir", aunque ha reconocido que "no es fácil", por la "presión del entorno", y sólo es posible "con un arrepentimiento verdadero y una voluntad real de reparar el daño cometido" en la medida de lo posible.





