La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha detallado este jueves el modo con el que consiguió escapar del hotel Oberoi de Bombay (La India), en el que todavía hay al menos una centena de huéspedes retenidos. Aguirre ha afirmado que toda la delegación consiguió salir "por la cocina" y ha reconocido que pisó "muchos charcos de sangre".
La dirigente madrileña fue sorprendida en la recepción del hotel por varios terroristas mientras dialogaba con el alcalde de Majadahonda, Narciso de Foxá (PP). Según Aguirre, en ningún momento tuvo conciencia de que se encontraba ante un ataque terrorista y sólo tuvo conocimiento de ello cuando pudo leer la información de varios medios.
De Foxá se encuentra todavía en Bombay porque el motivo de su visita a la ciudad es la repatriación del cuerpo de su hermano fallecido.
La presidenta de la Comunidad de Madrid ha afirmado que los asaltantes entraron en el hotel en el momento en el que se encontraba en la recepción. "Sólo cuando aquello se convirtió en una ráfaga de metralleta pude prestar atención a lo que sucedía. Hasta entonces mantenía una conversación con Narciso de Foxá y no me había percatado del asalto", ha afirmado Aguirre.
La dirigente ha explicado con detenimiento el periplo que tuvo que vivir para escapar de una situación delicada. "Toda la delegación pudo salir hacia la cocina, luego hacia la lavandería y finalmente llegar a una especie de salón de boda, donde al menos había unas 200 personas", ha asegura la presidenta regional.
Además, ha informado a los medios de la razón que motivó la necesidad de escapar del hotel, pese al riesgo a encontrarse con los asaltantes: "Se suponía que íbamos a pasar toda la noche en el salón de bodas, pero alguien de nuestra delegación contactó con los de fuera, que nos comentaron que el hall estaba en llamas. Entonces comprendimos que teniamos que salir de allí".
Los charcos de sangre
Aguirre ha afirmado que fue entonces cuando "buscamos otra entrada, saliendo por la cocina pisamos bastantes charcos de sangre y por suerte vimos el coche de la agencia que nos había llevado hasta allí. Nos subimos al automóvil y salimos de allí. Finalmente pudimos llgar hasta el aeropuerto y coger un vuelo de Lufthansa hasta España".
La presidenta de la Comunidad de Madrid ha agradecido las llamadas "a todos los que se han preocupado por mí. El Rey, los Príncipes, el presidente del Gobierno" y quiso tranquilizar a las familias de los españoles que todavía se encuentran en Bombay: "Todos los españoles que se encuentran en la casa del cónsul español en Bombay serán repatriados lo antes posible".
Galladón envía un SMS a Aguirre
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, ha felicitado a través de un mensaje de móvil a Aguirre por haber salido "completamente ilesa" de "un incidente tan grave y tan peligroso" en Bombay. El regidor ha reconocido que "en cuanto pueda" hablará personalmente con su compañera de partido, pero ha indicado que hasta ahora no ha "tenido ocasión".
Además, ha afirmado que siente "mucha preocupación por aquellas personas que no han podido tener la misma suerte" que Aguirre y han perecido en los atentados.
El asalto del hotel Oberoi
El hotel Oberoi sigue siendo protagonista de un ataque terrorista, en el que permanecen retenidos una centena de huéspedes, entre ellos dos empresarios españoles. Ambos están en el interior de sus habitaciones y con escolta policial. Un tercero también se encontraba en el interior del hotel, pero ha conseguido escapar.
Uno de los empresarios es Álvaro Rengifo, de Isolux-Corsá. La identidad de los otros dos se desconoce por ahora, aunque sí se sabe que uno forma parte de la plantilla de Ferrovial y el otro es un empresario que trabaja en Qatar. En los primeros compases de los ataques, Rengifo había declarado a Efe que se encontraba bien pero que era imposible para él salir del edificio.
En las instalaciones del Oberoi continúa el grupo de terroristas que retiene a más de 40 personas, aunque la CNN informa que es probable que al menos 10 de ellas podrían haber sido liberadas. Además, podría haber otras 50 personas recluidas en sus habitaciones, entre las cuales se encuentran los ciudadanos españoles.

