El Congreso de los Diputados ha rechazado este martes la supresión de símbolos religiosos como el crucifijo o la Biblia en las tomas de posesión de los cargos públicos, como las del presidente del Gobierno o los ministros.
A falta de la votación de la iniciativa, que se producirá poco antes del final de la sesión plenaria de hoy, la oposición declarada de los grupos mayoritarios, PSOE y PP, ha impedido la aprobación de la iniciativa, que registraron IU e ICV.
Al igual que hizo horas antes el portavoz socialista, José Antonio Alonso, el secretario general de los socialistas ha rechazado que el PSOE promueva hacer leyes que "obliguen" a quitar los símbolos religiosos de las ceremonias de toma de posesión.
Ha abogado por "no producir tensiones o rupturas innecesarias", ya que no hacen falta leyes "prohibicionistas", y por dejar que la laicidad avance al ritmo que establece la "convicción colectiva".
Posturas enfrentadas
El diputado de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ha defendido el texto de su propuesta como un paso adelante en la creación de un "protocolo de aconfesionalidad" acorde con el carácter aconfesional del Estado, proclamado en la Constitución. Sólo el BNG ha expresado su apoyo a la medida y sólo un grupo, el del PNV, ha presentado una enmienda con el fin, no ya de suprimir el crucifijo o la Biblia en las tomas de posesión, sino de eliminar este tipo de ceremonias.
El diputado nacionalista vasco ha considerado dichas ceremonias "anacrónicas", carentes de sentido y "superfluas", toda vez que si un cargo público incurre en un caso de corrupción, "nadie le reprocha incumplir" el acatamiento de la Constitución propio de tales actos, sino haber infringido la ley.
El grupo de CiU, representado en el debate por Jordi Xuclá, se ha mostrado opuesto a la iniciativa, al igual que el PP, cuyo diputado Eugenio Nasarre ha manifestado que el Real Decreto que regula los protocolos de los actos de toma de posesión "no necesita modificación".
Al tiempo que ha tildado de "extravagante" la enmienda del PNV, Nasarre ha destacado que todos los presidentes de la democracia, al margen de sus creencias o ideologías, han jurado o prometido la Constitución ante el crucifijo y la Biblia con "naturalidad". Ha asegurado que "España no es un ente abstracto", más bien "una realidad fraguada en el seno de una civilización con raíces judeo-cristianas", y por ello, suprimir los símbolos citados supone "excluir los símbolos que profesan la mayoría de los españoles".
Con todo, el diputado popular ha criticado que el Congreso se dedique a debatir en el comienzo de la legislatura, y ante "los desafíos del país", cuestiones como la supresión de los símbolos religiosos.
También en contra de la iniciativa de IU y de ICV se ha expresado el secretario general del grupo socialista, Ramón Jáuregui, aunque con unos argumentos muy diferentes, según ha explicado. Tras señalar que no es necesario modificar el protocolo, el diputado vasco se ha centrado en destacar que "no hay ninguna referencia a una señal o a un símbolo religioso" en el decreto que regula estas ceremonias.




