El 3 de enero de 2007, los equipos de rescate sacaron a Carlos Alonso Palate del interior de su vehículo, bajo toneladas de escombros en el módelo D del aparcamiento de la T-4 de Barajas. ETA había roto el alto el fuego con una furgoneta bomba asesina. Palate, de 35 años, vivía en España desde hacía más de cuatro años. Quiso acompañar a un amigo que iba a recoger a su esposa al aeropuerto madrileño. Allí murió.
Introduce el texto de la imagen.