Francisco Frutos
EFE
Francisco Frutos no se presentará a la reelección como secretario general del Partido Comunista de España (PCE) en el Congreso que esta formación celebrará el año que viene, aunque seguirá vinculado a su organización.
Frutos anuncia esta decisión después de casi diez años al frente del PCE y también confirma que no se presentará como candidato a coordinador general de Izquierda Unida en la IX Asamblea.
El líder comunista hace un balance "positivo" de su etapa al frente del partido, pero afirma que ya está "cansado" y considera que al PCE se le exige que esté "más al loro".
Además, defiende que en el PCE ya se está produciendo una renovación "desde hace mucho, especialmente en los últimos años".
Cuarto líder del PCE
El dirigente comunista fue elegido por unanimidad secretario general el 7 de diciembre de 1998 y se convirtió en el cuarto líder del PCE en la democracia tras Santiago Carrillo, Gerardo Iglesias y Julio Anguita.
Asimismo, Frutos (Calella de la Costa, Barcelona, 1939) no aspirará al puesto de coordinador general de IU, que se elegirá en la Asamblea en octubre y al que tampoco se presentará el actual líder, Gaspar Llamazares.
"Esfuerzo e inteligencia" para salvar a IU
Según el secretario general del PCE, Izquierda Unida se encuentra en una situación "muy delicada" y tiene un "problema serio", lo que requiere "esfuerzo e inteligencia política para salir adelante de esta crisis".
Frutos cree que en el cónclave de IU no se debe elegir a un coordinador general, sino que se tiene que fijar "un equipo de dirección colectivo y colegiado".
"Defiendo una cosa totalmente y radicalmente diferente a este concepto que se conoce como liderazgo", apostilla el dirigente comunista, quien señala que en el PCE han intentado en los últimos años "trabajar de forma más colectiva" y "dando juego a todo el mundo".
Pérdida de personalidad
Preguntado por los factores que llevaron al descalabro electoral de IU en los comicios del 9-M, Frutos señala, entre otros, la "pérdida de la personalidad propia" de la federación y reflexiona que la gente no debe ver a IU "de un lado para otro, zarandeada, a expensas de lo que piensa" el PSOE.
La ley electoral y el bipartidismo
También cita los "dos problemas eternos" de la ley electoral, "absolutamente negativa para IU" y del bipartidismo, aunque dice que se puede luchar contra este modelo "demostrando que hay otras organizaciones que son más útiles para la defensa de la mayoría de los intereses de gente", que las dos grandes fuerzas políticas y que IU tiene "capacidad" para "dar alternativas".
Respecto a la ley electoral, manifiesta que el PCE y, luego, IU la llevan sufriendo desde 1977 y que fue una norma "negociada por Carrillo, al que la UCD engañó como un chino".


