El Consejo de Ministros aprobó este viernes una Decreto-Ley de medidas excepcionales y urgentes que regula el trasvase urgente de agua de Tarragona a Abrera, para abastecer a Barcelona a partir de otoño, en caso de que persista la sequía.
"Explicaré con cinco puntos y de manera sencilla, gráfica y contundente la decisión del Gobierno para evitar prejuicios y falsedades que crispan y enfrentan a unos españoles con otros", dijo en la rueda de prensa posterior al primer Consejo de Ministros ordinario de la nueva Legislatura.
De la Vega señaló que se trata de atender una "solución de emergencia"; sin detraer "ni una sola gota más del Ebro"; la más sostenible; de carácter "temporal"; y realizada en otras territorios con anterioridad, como Valencia o Benidorm. "No estamos hablando de un trasvase sino de una conducción de agua, y así de claro queda reflejado en el informe de la Abogacía española", sentenció.
El Decreto-Ley trata de evitar durante un período de nueve meses restricciones en la disponibilidad de agua para consumo humano, que afectarían a los cinco millones de habitantes abastecidos por el Sistema Ter-Llobregat de persistir la actual situación de sequía, según informa el Ministerio de Medio Ambiente en un comunicado.
De este modo, con la medida aprobada se amplía el ámbito territorial de la Ley 18/1981 al Sistema de Abastecimiento Ter-Llobregat, que sirve a las poblaciones afectadas por esta situación de emergencia. También se establece que las infraestructuras de conexión podrán ser utilizadas para los contratos de cesión de derechos de agua regulados en el Texto Refundido de la Ley de Aguas.
El Gobierno prevé enviar rápidamente al Congreso de los Diputados el Real Decreto Ley aprobado para llevar agua del Ebro de los regantes de Tarragona hasta Barcelona, ya que todas las normas con este rango deben ser convalidadas por el Pleno de la Cámara, informaron hoy fuentes gubernamentales.
"Imperdonable e irresponsable"
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La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, dijo hoy que sería "imperdonable e irresponsable" no llevar agua a Barcelona, y observó que la opción elegida para hacerlo se ha puesto en marcha durante los últimos años también para asegurar el suministro en ciudades como Benidorm o Valencia.
Así lo expuso la vicepresidenta Fernández de la Vega tras el Consejo de Ministros, que aprobó el decreto-ley que regula la conducción de agua desde Tarragona hasta la localidad barcelonesa de Abrera, una nueva infraestructura en la que se invertirán 180 millones de euros.
De la Vega subrayó la importancia de evitar "prejuicios y falsedades que crispan y enfrentan a unos españoles con otros", e incidió en que las medidas aprobadas hoy responden a una situación de emergencia por la cual los ciudadanos de Barcelona, dijo, se encontrarían en octubre sin agua para beber.
Cifró en cinco millones las personas que tendrían dificultades de suministro si persisten los problemas derivados de la sequía, y dijo que "un Gobierno responsable" debe atender esa situación de emergencia y actuar "con decisión".
La vicepresidenta explicó que los gobiernos central y catalán han estudiado diferentes alternativas para garantizar el suministro a Barcelona, y se mostró convencida de que la elegida es "la mejor opción" y la más sostenible, ya que no se va a detraer "ni una sola gota más del Ebro".


