Miles de madrileños se dieron cita el martes a las 19 horas en la puerta de Alcalá para asistir a la concentración contra ETA. Entre los asistentes se encontraban José Blanco y Jesús Caldera, en nombre del PSOE, y Mariano Rajoy, encabezando una amplia delegación del PP.
Todos los grupos parlamentarios, así como organizaciones empresariales y sindicales, respaldaron con su presencia en la Plaza de la Independencia al Gobierno en la lucha antiterrorista, apostaron por la unidad como herramienta fundamental contra ETA y mostraron su apoyo a las víctimas.
Estos tres puntos resumen el comunicado que suscribieron todos ellos, y cuya lectura precedió al respeto con el que las miles de personas reunidas escenificaron conjuntamente su rechazo al último atentado de la banda terrorista.
En las primeras filas de donde se leyó el manifiesto se situaron aquellos que acudían con pancartas y banderas, la de España, del PSOE, cartulinas en contra de Zapatero, a favor del presidente, por la ilegalización de ANV y, sobre todo, en contra de la organización terrorista ETA.
Gritos que rasgan
Dos minutos de silencio, aplausos, y vuelta a la división: "Zapatero no estás solo" o "Zapatero dimisión". Entre los gritos de unos y otros manifestantes, varios miles de ciudadanos abandonaron la Puerta de Alcalá, donde se habían congregado "Por la libertad, para la derrota de ETA".
Tras las palmas, llegaron los pitos y acabó la concordia: varios grupos de manifestantes se enfrentaron verbalmente por la política antiterrorista del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.
"¡Dónde está, no se ve, el presidente ZP!", comenzaron a gritar varias personas, que inmediatamente recibieron la réplica: "¡Dónde está, no se ve, el presidente de la AVT!".
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Unos y otros se encararon durante al menos quince minutos reiterando consignas a favor y en contra del presidente del Gobierno, que los más críticos zanjaron con un tímido "España unida, jamás será vencida".
El himno
A unos metros, varios estudiantes, que enarbolaban banderas españolas, pedían a gritos que se interpretara el himno de España como colofón al acto. A la vista de que su reivindicación no tenía ningún éxito, optaron por entonarlo a voces.
Entre ellos se hizo un hueco una bandera falangista, cuyo joven portador se convirtió en el centro de atención de los fotógrafos.
Ante la lluvia de flashes utilizó el yugo y las flechas como antifaz: "No me saquéis la cara, que soy de Vallecas y luego me dan una paliza", bromeó.
Junto a él, un veterano manifestante clamaba por un altavoz: "¡España entera, sólo una bandera!". Ignorando la persistencia de estos grupos, la mayor parte de los ciudadanos se retiró con normalidad de la Plaza de la Independencia.
Sólo dos gritos unieron esta tarde a los ciudadanos en Madrid: "¡Todos juntos, ETA no!", coreado antes de la lectura del manifiesto, y los dos intensos minutos de silencio.

