El tribunal que juzgó los atentados del 11-M dice en su sentencia que no hay duda de la autenticidad de la "mochila de Vallecas", cuya desactivación fue clave para la investigación de los atentados, ni de su procedencia, la estación de El Pozo.
Consideran los magistrados que no se rompió la cadena de custodia, ya que los agentes que recogieron todos los efectos en la estación de El Pozo no los perdieron de vista desde que los llevaron al pabellón de IFEMA y luego a la Comisaría de Puente de Vallecas.
No obstante, consideran extravagante el periplo que recorrieron los efectos, pero creen que se debió a una mala coordinación comprensible el día de los atentados.
Mismo explosivo que en el resto de los "escenarios"
La sentencia indicó que el tipo de explosivo encontrado en la mochila era "el mismo que el empleado en el resto de escenarios" de los atentados.
De este modo, el juez Gómez Bermúdez explicó que el explosivo de la mochila era el mismo que el empleado en el piso de la calle Martín Gaite de Leganés (Madrid) en el que se suicidaron algunos de los autores de los atentados, los utilizados en las estaciones del Pozo y Atocha y el incautado en la furgoneta Kangoo, así como el encontrado en la finca de Chinchón.





