Obispos realizando el saludo fascista durante el franquismo
ADN.es
Después de que el cardenal José Saraiva Martins proclamase el domingo "mártires del siglo XX" a 498 españoles asesinados en 1934 y 1936-39, el cardenal y secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, ha insistido este lunes en que la beatificación "nos estimula a superar divisiones" y a buscar "siempre el bien común, la concordia y la paz".
Bertone, quien ha desvinculado este acto religioso con la política, aseguró que los nuevos beatos "han enriquecido a la Iglesia de España con su sacrificio, siendo testimonio de fe, de esperanza firme contra todo temor y de un amor hasta el extremo".
Estos mártires "no han sido propuestos al pueblo de Dios por su implicación política, ni por luchar contra nadie, sino por ofrecer sus vidas como testimonio de amor a Cristo", ha afirmado Bertone.
Lo que sí espera Bertone es que esta beatificación sirva para "reavivar la fe cristiana" en España, de manera que se incrementen "las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada".
El secretario de Estado del Vaticano ha insistido en que el testimonio de los mártires no ha de suscitar "un mero sentimiento de admiración", como si fueran "simples héroes o personajes de una época lejana", sino que "su palabra y sus gestos" deben impulsar a los cristianos de hoy y "en la sociedad actual" a dar "un testimonio coherente" de su fe.
Las declaraciones de Bertone apuntan en la misma dirección que las efectuadas por el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, minutos antes de la ceremonia.
Los nuevos beatos son el "mejor exponente de cómo hay que construir el futuro de España", afirmó Rouco.
Enlaces recomendados
Memoria selectiva
Como era previsible, la canonización no ha sido tan bien recibida desde todos los sectores. El coordinador general de Izquierda Unida (IU), Gaspar Llamazares, expresó la pasada semana su preocupación por la memoria "selectiva" de la Iglesia y lamentó que "la jerarquía eclesiástica, al mismo tiempo que beatifica a sus mártires, no sea capaz de reconocer" su responsabilidad "en la rebelión contra la República".
Además, el líder de IU exigió a la Iglesia que pida perdón por "su papel negativo" durante la dictadura franquista. Una tarea a la que no contribuyen declaraciones como las del obispo de Sigüenza, José Sánchez, quien esta misma semana aseguraba en la cadena SER que el franquismo "también tuvo bondades", por lo que "es muy difícil" condenarlo en bloque.
De igual manera, la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, afirmó este lunes que la impresión, tras la beatificación en Roma, es "agridulce" porque da la sensación de que se vuelve a "ver una Iglesia que se creía superada".
En este sentido, recordó a los "curas y seglares" que lucharon por defender la legalidad republicana y que también "fueron injustamente fusilados".
"No voy a discutir si procede o no la canonización de quienes fueron beatificados. Seguimos teniendo la sensación de que volvemos a ver una Iglesia que creíamos ya superada, una Iglesia que conocimos y nos contaron en casa de pequeños", señaló en una entrevista a Radio Euskadi recogida por Europa Press.





