Aznar presenta su libro 'Cartas a un joven español'
ADN.es
El ex presidente del Gobierno José María Aznar se agarra a su concepto de libertad para atacar a los estados totalitarios y a los intervencionistas, a libertarios y radicales, en su último libro, Cartas a un joven español.
A través de una serie de cartas dirigidas a Santiago, un joven universitario, Aznar desvela su opinión sobre la política, la seguridad, la educación, la familia o los valores, siempre con la libertad de fondo, "una aspiración de cualquier ser humano, en cualquier parte del mundo".
Apelando a este valor, el presidente de la FAES critica cualquier sistema totalitario y afirma que no se puede permanecer impasible ante la realidad de todos aquellos que padecen su falta.
Pero esta libertad, según afirma, "sólo puede ser relativa" y "no la hay donde no hay instituciones".
Aznar utiliza también este término para defender la tradición y la continuidad entre generaciones, que conlleva, al mismo tiempo, una responsabilidad hacia el futuro. "Una sociedad, como un ser humano, es verdaderamente libre cuando sabe quién es y de dónde viene".
En cuanto a la libertad económica, el ex presidente español, liberal confeso, dice que es "el mayor enemigo de la pobreza y de la desigualdad" y sostiene la superioridad "del mercado frente a la injerencia del Estado y a la planificación", así como la libertad de empresa.
Los socialistas siguen mintiendo sobre Irak
En Cartas a un joven español -publicado por la editorial Planeta-, el ex presidente del Gobierno insiste en que las críticas que recibió durante la guerra de Irak se realizaron únicamente "por y en nombre del poder". Aznar demuestra así que la herida de la guerra aún no está cerrada: "Recuerdo muy bien los insultos que recibí por hacer lo que creía que era mejor para mi país, cuando apoyamos, sin participar en la guerra, el derrocamiento de la dictadura en Irak".
Tras criticar la "demagogia" que hubo entonces, Aznar critica que todavía hoy se siga "recurriendo una y otra vez a las mismas calumnias" y a las "mismas mentiras".
También aprovecha este capítulo para dejar claro que "nunca" ha considerado a los ciudadanos "como menores de edad" a los que "se puede engañar con maniobras propagandísticas". En otro momento de su misiva afirma además que siempre ha intentado "no rehuir las consecuencias" de sus actos.
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"Crimen de Estado"
Por otro lado, en su reflexión sobre la política antiterrorista y de seguridad, Aznar señala que los dirigentes políticos no están abocados "ni a utilizar el crimen de Estado contra el terrorismo ni a legitimarlo convirtiéndolo en un interlocutor válido". "Cuando llegué al Gobierno en 1996, la historia de la lucha contra la banda ETA del último gobierno había oscilado entre ambos extremos. Por un lado los contactos y 'tomas de temperatura'. Por otro lado, los asesinatos. En consecuencia, la banda se encontraba bastante crecida", relata en este libro con 17 capítulos y apenas 200 páginas.
A su juicio, cuando un gobernante no cree en el Estado de Derecho, "lo sobrepasa por un lado o por el otro". "Por eso, los mismos que son capaces de salirse de la legalidad son también capaces de sentarse continuamente a negociar con los asesinos", afirma, en una dura crítica implícita a los Gobiernos socialistas de Felipe González y de José Luis Rodríguez Zapatero.
Sin embargo, el ex jefe del Ejecutivo y presidente de la Fundación FAES cree que hay que ser "optimistas", como en 1996, con el terrorismo de ETA, porque nadie pensaba entonces que fuera posible "romper el espinazo de la banda mafiosa y terrorista" y en 2004 "estaba ya prácticamente muerta". En su opinión, con una "firme determinación y los instrumentos necesarios, puede vencerse el terrorismo".
Contra el islamofascismo
La nación española también ocupa un lugar destacado en este libro, donde asegura que "España como deber y España como pasión" son "algo más que compatibles. En este punto, alude al nacionalismo, que define como "una trampa en la que no hay que caer". "Frente a él, el patriotismo constituye el sentimiento de pertenencia a una historia y a una tradición, así como la conciencia de un vínculo que une por encima de la diversidad", asevera, tras precisar que "el nacionalismo español también constituye un error".
En un libro repleto de referencias a Juan Pablo II y Benedicto XVI, también hay un capítulo sobre el relativismo, en el que rechaza que la religión sea contraria a la libertad. Por el contrario, señala que el fundamentalismo "pervierte" la religión y la política, porque "la religión se convierte en una práctica que lleva a la política a hacer cosas inhumanas".
A continuación, apela a la expresión "islamofascismo", una "fanática ideología" que se basa, dice, en proporcionar un culpable, el infiel y el occidental al que "hay que aniquilar". "Tampoco esto es nuevo -continúa-. Comunistas y fascistas ya compartían esta visión del crimen como un instrumento de emancipación".


