"ANV obedece simplemente a una estrategia de ETA [...], no hay separación entre los planteamientos, criterios u objetivos de ambos". Así de tajante se muestra Alberto Catalán, secretario general de Unión del Pueblo Navarro (UPN).
El poder municipal logrado por Acción Nacionalista Vasca (ANV) tras la legitimación de parte de sus listas es muy útil para la izquierda abertzale en algunos aspectos. Estar en las instituciones les permite "construir el país desde abajo, rebajar sus necesidades de movilización o disponer de recursos para sus actividades", matiza Luis de la Calle, investigador en temas de terrorismo en el Instituto Universitario Europeo en Florencia.
No obstante, este "sello de calidad democrático" -como lo denomina el politólogo de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona Ignacio Lago- puede poner a ANV entre el hacha y la pared en caso de que ETA cometa un atentado con muertos: "Si ETA mata y ANV no lo condena, incurrirá en un supuesto de ilegalización recogido en la Ley de Partidos y se le podría ilegalizar", recuerda José Antonio Pastor, portavoz parlamentario del Partido Socialista de Euskadi (PSE).
El terrorismo en la agenda
A nivel político esta situación traería unas consecuencias mínimas a corto plazo, ya que la única posibilidad de sacar a los abertzales del Gobierno sería disolver corporaciones enteras, algo que, según De la Calle, "es poco probable".
Sin embargo, este contexto reabriría con más fuerza que nunca un debate, el de la legitimidad de la izquierda abertzale, que puede condicionar como ningún otro el resultado de las próximas generales.
"Una nueva batalla de legalización pondría el terrorismo en un lugar preeminente de la agenda de los candidatos [...], lo contrario, facilitaría la reelección del actual presidente", matiza De la Calle.
Los partidos se sitúan
Ante esta premisa, las posturas de todas las partes están, a priori, muy definidas. En un primer plano están los jueces, que basaron su decisión de no ilegalizar parte de las listas de ANV en que no incumplían la Ley de Partidos. "La legalización de un partido es siempre una cuestión crucial, ya que la esencia en una democracia es que todas las ideas se puedan defender [...], la prohibición quiebra este principio, por lo que exige pensarlo y justificarlo mucho", matiza Lago.
A uno u otro extremo de este argumento se sitúan los partidos políticos, cuyas estrategias no coinciden necesariamente con los planteamientos de los magistrados. Así, mientras el Partido Socialista (PSOE) delega toda responsabilidad en la Justicia, el Partido Popular (PP) culpa directamente al Gobierno del regreso de la izquierda abertzale a las instituciones y del incremento de su influencia. "El PSOE no ha cumplido con sus responsabilidades", asegura Leopoldo Barreda, portavoz popular en el País Vasco.
En un plano intermedio se encuentra el Partido Nacionalista Vasco (PNV), que si bien identifica plenamente a ANV con ETA considera que deben ser las urnas las que juzguen. "Es mejor que se presenten para que la ciudadanía les ponga donde les corresponde", afirma Iñigo Urkullu, portavoz del PNV.
El peso de ANV
Lo cierto es que los vascos ya colocaron en su sitio a ANV en las pasadas elecciones municipales y autonómicas del 27 de mayo. De los resultados obtenidos por la izquierda abertzale se desprende que, si bien su peso social no es despreciable, tampoco están en su mejor momento.
Con los datos en la mano, ANV ha movilizado en torno a 150.000 electores, lo que a juicio de De la Calle, "demuestra que los abertzales han superado los reveses electorales sufridos desde las autonómicas de 2001, pero con un resultado muy parecido al conseguido en 1995 -en torno al 15% de los votos-, muy lejos de las cifras históricas de 1999".
La "marca electoral de Batasuna" -como denomina De la Calle a ANV- logró mayorías en localidades importantes como Mondragón, Hernani, Pasaia, Bergara y Oiartzun, todas en territorio guipuzcoano. "Sólo Ondarroa, donde los votos nulos han sido mayoría, se ha quedado fuera del control abertzale", recalca De la Calle.
¿ANV en las generales?
Aunque estos resultados son -a juicio de Lago- "una expresión de fuerza", tanto los populares como los socialistas vascos coinciden en que la falta de apoyos de ANV hace que su influencia sea irrelevante. "Su importancia está sobredimensionada [...], les basta hacer una par de eslóganes insultantes para salir en todos los medios o para protagonizar el debate político", afirma José Antonio Pastor, portavoz parlamentario del Partido Socialista de Euskadi (PSE).
De hecho, los grupos creen que, de aquí a las generales de 2008, lo único que va a aportar ANV va a ser una crispación que variará en intensidad, según lo quiera ETA. "Incluso la presencia de ANV en los comicios dependerá de ETA y de su interés por castigar al PSOE", concluye De la Calle.




