La democracia sin políticos es una ficción, pero sólo a medias. La pérdida de confianza en ellos debido a los constantes casos de corrupción urbanística y a los debates apartados de los intereses reales de la gente y la alta abstención en las elecciones han llevado a algunos lugares a decidir que cierto grado de utopía es posible y hasta necesario.
En Porto Alegre, durante años, millones de personas participaron activamente en los presupuestos, logrando dotar de infraestructuras y transportes a las zonas más pobres. En Marinaleda (Sevilla) han logrado vivir en sus propias casas por 15 euros al mes. Ahora cualquiera es capaz de convencer de sus ideas a las masas a través de Internet o montar su plataforma ideológica y perfectamente legal con tres tornillos. Todo gracias a la democracia participativa.
Detrás de este nombre mutante -cada experto le llama de una forma distinta- hay una idea sencilla pero complicada de ejecutar: la voluntad de los ciudadanos para participar en la vida pública y la de los políticos de dejar que eso ocurra.
"La participación sirve para mejorar el sistema existente"
Carmen Pineda, consultora en Participación Ciudadana, opina que no se pueden oponer los conceptos de democracia representativa (que consiste en delegar competencias a un ciudadano elegido por un periodo determinado) y participativa (en la que los ciudadanos intervienen directamente en la gestión de los intereses públicos). "Los proyectos participativos no acaban con el sistema representativo, son complementarios, la participación sirve para mejorar el sistema existente", explica.
"Sería necesaria una igualdad social real"
Pero hay una pregunta previa: ¿Estaríamos dispuestos a asumirla responsabilidad de tener una cuota concreta de decisión (por ejemplo dos asuntos al mes) en nuestros ayuntamientos o en el Parlamento? Los resultados, como puede verse en el vídeo de arriba, son dispares.
Marta Cantijoch, profesora del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Barcelona, es crítica con la democracia participativa: "Harían falta ciudadanos con tiempo, ganas y recursos pero sería necesaria una igualdad social real. Que ofrezcas canales no significa que exista una voluntad política, muchas veces es una operación de marketing aunque una vez que funcionan la gente responde".
Brasil, cuna de la participación ciudadana
Según recuerda Carmen Pineda, la génesis de esos canales tuvo lugar en Brasil y se consolidó en Porto Alegre en 1988, luego los adoptaron otros países de América latina y finalemente apartir de 2000 se extendieron a lo largo del mundo. Hoy existen unos 450 casos de democracia participativa en todo el planeta y en España más de 25.
Izquierda Unida fue la primera en democratizar los presupuestos de sus ayuntamientos, por sus conexiones con el PT brasileño. Pineda subraya también que España es el lugar donde por primera vez gobiernos conservadores aplicaron la participación ciudadana (en Logroño y Málaga, regidas por el PP). Además, en la campaña de las últimas municipales, el asunto figuraba en los programas de todos los partidos políticos españoles.
Galicia, la que menos herramientas ofrece
Para que exista esa participación es necesario establecer canales que comuniquen a las personas con sus representantes. El estudio "La oferta participativa de las webs parlamentarias", impulsado por Marta Cantijoch y el también profesor Josep San Martín investiga precisamente esos canales.
El trabajo de campo se hizo en abril de 2006, basándose en distintos parámetros como la cantidad de información ofrecida a los ciudadanos,los canales de participación disponibles y los espacios para opinar. Los resultados sitúan a la web del Parlamento alemán como la más participativa,seguida de la de Brasil y Escocia. En España, gana Cataluña, seguida de cerca por Extremadura y Valencia. Por la cola, y a mucha distancia, Galicia, Asturias y Canarias.
Las situaciones locales varían, pero Pineda identifica un defecto común en "la falta de reflexión: no se piensa en las preguntas fundamentales: ¿Por qué delegar la toma de decisiones? ¿Quién va a participar en el proceso? ¿Cómo lo vamos a organizar?"




