
El 4 de noviembre, Barack Obama se convirtió en el nuevo presidente (electo) de EEUU. El próximo 20 de enero será investido y aterrizará en la Casa Blanca. Su llegada a Washington como comandante en jefe cambiará la vida de su mujer, Michelle Obama, y sus dos hijas, Malia (de 10 años) y Sasha (de 7). Pero... ¿qué perfil adoptará su esposa como primera dama?
Ésa será una de las primeras decisiones que el matrimonio Barack-Michelle deberá tomar en esta nueva etapa en sus vidas. O bien decidirlo en función de los acontecimientos. Escoger entre un perfil más político, con una presencia pública más activa y de cara a los micrófonos y las cámaras u optar por una actitud más reservada, centrada en la educación de sus hijas y en la compañía a un hombre que tendrá un trabajo temporal como presidente de la nación.
Michelle Obama, 44 años, demostró ser una defensora feroz de la candidatura de su marido a la presidencia de EEUU. Fue necesario poner toda la carne en el asador para que Barack cumpliera su sueño y llegara a la Casa Blanca. Pero los primeros mensajes de la primera dama indican que cambiará su estilo tras la victoria.
En una entrevista concedida en octubre, Michelle reconocía que su intención es ser más madre que política: "Mi primer objetivo, con toda honestidad, es continuar siendo una madre en jefe". En esas declaraciones, según la agencia Reuters, Michelle se mostraba preocupada por el equilibrio entre familia y trabajo.
Ella ha repetido en más de una ocasión que su objetivo es asegurar que sus hijas "tengan una infancia normal, con deberes, tareas, danza y fútbol", que no le interesa en absoluto ningún papel concreto dentro de la administración de su marido y que se centrará en causas más cercanas, más próxima al estilo de Laura Bush que al de Hillary Clinton.
Laura y Hillary, dos perfiles opuestos
Tras la victoria electoral demócrata, Laura Bush, esposa de George W. Bush y primera dama saliente, llamó a Michelle (imagen/EFE) para felicitarla por el triunfo de su marido y darle la bienvenida. En esa conversación, según publicó The Washington Post, Laura invitó a Michelle y sus dos hijas a conocer la Casa Blanca, su nuevo hogar durante los próximos cuatro años.
En varias entrevistas durante la campaña, Michelle mencionó a la mujer de Bush como un modelo de cómo debe gestionarse "un trabajo potencialmente peligroso con tolerancia y sentido del propósito", refiriéndose a la complicada posición de una primera dama.
Además, Laura Bush salió en defensa de Michelle en uno de los momentos más delicados de la campaña. El pasado febrero, la esposa de Barack Obama aseguró que "por primera vez en mi vida adulta, estoy orgullosa de mi país". Esa afirmación, refiriéndose a la sed de cambio de la sociedad estadounidense, provocó una cascada de críticas republicanas por su supuesta falta de patriotismo.
Laura, en vez de aprovechar la oportunidad, afirmó en una entrevista en Goog Morning America, de la cadena ABC: "Pienso que ella quiso decir estoy más orgullosa". Además, envió un mensaje muy positivo para la futura primera dama: "Esta es una de las partes que se aprende y que es realmente difícil de la campaña presidencial o ser la esposa del presidente. Todo lo que uno hace se mira y muchas veces se interpreta mal".
Michelle parece más cercana al perfil de Laura Bush y no tanto al de Hillary Clinton, que goza de un gran protagonismo en la vida pública estadounidense, alcanzado a partir de su llegada a la Casa Blanca del brazo de Bill Clinton en 1992. Por aquel entonces, el político de Arkansas aseguraba que si los electores lo votaban, se llevarían "dos por el precio de uno". En 2000, Hillary se convirtió en senadora por Nueva York en sustitución de Patrick Moynihan. Por primera vez, una primera dama se postulaba para un cargo público.
Paralelismo con Jackie Kennedy
El estilo de Michelle ha propiciado las comparaciones con Jackie Kennedy. Las dos están entre las mujeres con más gusto para la ropa. De ahí que la revista People eligiera a la esposa de Barack Obama como la mujer mejor vestida en 2008.
Las dos coinciden también en la dedicación a sus hijos. Jackie, como primera dama, pasaba la mayor parte del tiempo con sus retoños, Arabella, Caroline, John y, tras la muerte de John Fitgerald Kennedy, Patrick. Al igual que Michelle, Jackie también hizo campaña por su esposo (vídeo), pero tras la victoria de JFK y su investidura en enero de 1961, la primera dama prefirió quedarse en un segundo plano y ocuparse de la educación de los pequeños. ¿Será Michelle una nueva Jackie?


