El presidente Bush habla en la rueda de prensa que ofreció este martes junto a su homólogo ruandés, Paul Kagamé.
AFP Kigali
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quiere que su país apoye un proceso democrático en Cuba.
"EEUU ayudará a los cubanos en una transición demócratica", dijo Bush cuando un periodista le preguntó su reacción tras la renuncia de Fidel Castro, el histórico adversario ideológico de su país. El presidente también insistió en la necesidad de que se celebren en la isla "elecciones libres y justas".
Aunque no precisó de qué manera, Bush indicó que esta ayuda serviría para "construir las instituciones" de la democracia. "La comunidad internacional debería trabajar con el pueblo cubano para comenzar a construir instituciones para la democracia", dijo.
El embargo, de momento, no se revoca
Pese a la renuncia de Fidel Castro a la presidencia de Cuba, el embargo de EEUU a la isla caribeña seguirá vigente, al menos de momento, debido a una serie de disposiciones legales que impiden al presidente, George W. Bush, revocarlo y sólo otorgan esa competencia al Congreso.
"No me puedo imaginar que ello ocurra pronto", dijo el "número dos" del Departamento de Estado de EEUU, en declaraciones a la prensa en referencia a una hipotética supresión del embargo.
Son disposiciones previstas en la Ley Helms-Burton de 1996, que endureció el embargo o bloqueo económico, comercial y financiero a La Habana y que establece claramente que mientras un miembro de la familia Castro esté en el poder, el presidente de EEUU no podrá decidir el fin de la medida coercitiva.
Dada la situación, la revocación de Ley Helms-Burton y del embargo unilateral que está vigente desde el 7 de febrero de 1962 tendrá que discutirse y aprobarse en el Congreso, algo que se considera más fácil con Raúl Castro al frente del país y que ya se intentó en alguna ocasión, aunque sin éxito debido a la fuerte presión del "lobby" cubano en el exilio.
La nueva Cuba
Los expertos coinciden en que las compañías estadounidenses que llevan tiempo preparándose para su desembarco en la nueva Cuba sin Fidel Castro, deberán tener un poco de paciencia y esperar a que sea posible el restablecimiento de relaciones económicas y políticas normales.
Algunos empresarios, especialmente de sectores como el turismo, infraestructuras o comunicaciones, comenzaron a mirar a la isla como una posible fuente de nuevas oportunidades de inversión cuando se conoció la enfermedad del líder cubano y su decisión de transferir el poder a su hermano Raúl, el 31 de julio de 2006.
El Gobierno de Washington ha repetido hasta la saciedad que no piensa modificar su política hacia la isla hasta que haya un giro radical a la democracia, aunque ha dejado claro que está dispuesto a facilitar el camino hacia la transición y, de hecho, cuenta con un plan para el postcastrismo.
Una vez que se produzca ese giro radical que EEUU tanto desea, la administración comenzará a hacer "ajustes", según declaraciones reiteradas por la Casa Blanca durante el último año.
Lejos de eliminar el embargo, cuando se produjo la cesión temporal del poder a Raúl Castro, se dio a conocer un informe de la "Comisión de Asistencia para una Cuba Libre" del Departamento de Estado que incluía una partida de 80 millones de dólares para ayudar a la disidencia cubana y "acelerar el fin de la dictadura".
Con "la gente de Cuba"
Bush repitió que "EEUU ayudará a la gente de Cuba". Su primera reacción también se centró en los ciudadanos del régimen castrista: lo importante es "lo que significa para los cubanos", opinó.
Por otra parte, hizo una observación más inesperada sobre su análisis del sentimiento político del pueblo cubano. "Sé que algunos le apoyan y creen en él", reconoció, "pero muchos otros quieren vivir en libertad", declaró en una rueda de prensa celebrada en Ruanda, donde se encuentra de visita oficial.






