El presidente electo de EEUU, Barack Obama, ha culminado este domingo en Washington un histórico recorrido de 200 kilómetros desde Filadelfia, en el que ha pedido a las masas un espíritu de optimismo pero también les ha advertido sobre los graves retos del país.
Obama ha llegado a Washington, en un tren contratado de la empresa Amtrak junto con 41 ciudadanos de a pie, en vísperas de un "megaconcierto" frente al monumento a Abraham Lincoln, el 16º presidente y gran emancipador que le ha servido de inspiración.
Al recorrer parte de la ruta que hizo Lincoln en febrero de 1861, Obama ha hablado de las vicisitudes del ciudadano de a pie y ha hecho un llamamiento para que los estadounidenses se inspiren con la lucha de los padres fundadores de EEUU y hagan una "nueva declaración de independencia", porque la "Revolución Americana fue y sigue siendo una lucha continua".
A lo largo de su recorrido, pasando por Baltimore antes de llegar a Washington, Obama y su comitiva han encontrado grandes multitudes -sólo en Wilmington hubo más de 7.000 personas-, que han desafiado las gélidas temperaturas para verlo pasar.
Su llegada a Washington da inicio a una serie de celebraciones, tanto del mundo artístico como de grupos privados, y actos de servicio voluntario en la capital de la nación. Obama jurará el cargo como el primer presidente negro en la historia del país el próximo 20 de enero en las escalinatas del lado occidental del capitolio, bajo una vigilancia policial sin precedente.
Dos latinas como acompañantes
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Rosa Mendoza y Juliana Sánchez jamás se imaginaron que serían testigos y partícipes del histórico trayecto entre Filadelfia y Washington. Mendoza y Sánchez figuran entre el grupo de 41 estadounidenses de a pie seleccionados por el equipo del presidente electo para el viaje.
Además, estas dos mujeres latinas son parte de 16 familias de 15 de los estados que Obama ha encontrado en su camino durante su campaña electoral, lanzada desde el Capitolio estatal en Springfield (Illinois).
Mientras admiraba el paisaje a través de su ventana, Mendoza, una maestra de 43 años de Las Vegas (Nevada), ha recordado cómo la gente se burlaba de ella y de su optimismo en que Obama ganaría la candidatura presidencial del partido: "Me pareció surrealista tenerlo a él y a Michelle aquí en nuestro vagón, para saludarnos y tomarse fotos con nosotros. Me tienen que pinchar porque todavía no me lo puedo creer".
Sánchez también ha señalado durante el trayecto que Obama no es Harry Potter ni tiene, como el personaje ficticio, una "varita mágica" para solucionar los problemas. "Esta situación va a tomar tiempo. Hay que tener paciencia y todos podemos hacer algo para ayudar a que se atiendan estos problemas", ha afirmado Sánchez.




