Obama, un presidente ya activo, pero sin Casa Blanca
EFE
Aún quedan 76 días para que Barack Obama jure el cargo y el futuro inquilino de la Casa Blanca ya ha sido convocado este jueves por el director de la CIA, Mike McConnell. El objetivo es mantener una primera sesión informativa sobre asuntos de inteligencia, iniciativa que también se ha extendido al próximo vicepresidente, Joe Biden.
Según ha revelado la CIA, la sesión será además más detallada y exhaustiva que aquellas que le ofrecieron cuando tan sólo era candidato y de las que también participó su oponente republicano, John McCain. "Él (Obama) verá el rango completo de capacidades que desplegamos para Estados Unidos", indicó el jefe de la CIA en una carta a los empleados.
Irak y Afganistán
Entre los problemas de seguridad inmediatos a los que Obama se enfrentará están las dos guerras en curso, en Irak y Afganistán.
Obama ha prometido que inaugurará una nueva era en política exterior estadounidense que estará marcada, dice, por una diplomacia enérgica y una actitud dialogante distinta al unilateralismo que ha definido gran parte de la actual presidencia de George W. Bush.
Frases como "estáis con nosotros o con los terroristas" y la presentación de un mundo en blanco y negro, en el que las fuerzas del bien se oponían al "eje del mal", sirvieron para que los expertos se refirieran a menudo a Bush como el paladín de la "diplomacia 'cowboy'".
Esa actitud y la polémica decisión de invadir Irak pese al clamor en contra de la mayoría de la opinión pública mundial han mermado, según los expertos, la autoridad moral estadounidense en el mundo, que el demócrata Barack Obama deberá ahora reparar.
Además, el senador demócrata se encontrará a su llegada a la Casa Blanca con el debate sobre la energía nuclear en Irán y un conflicto pendiente de solución entre palestinos e israelíes.
A esa lista se suman los problemas de largo alcance de estabilidad y cooperación con Rusia, la inestabilidad en Pakistán y la necesidad de asimilar a una China cada vez más influyente a escala global en el sistema internacional.
La peor crisis financiera de los últimos 80 años
Lo cierto, es que el candidato demócrata ya se ha lanzado, sin demora, a sus tareas presidenciales, acuciado también por la grave situación económica y las necesidades sociales de EEUU.
Sin tiempo para deleitarse en su histórico triunfo, Obama ha mantenido en las últimas horas contactos con mandatarios de todo el mundo, entre ellos el propio George W. Bush y el Papa Benedicto XVI, en un anticipo de lo que será el día a día a partir del 20 de enero.
Obama ya se ha embarcado de lleno en la formación de su equipo y en preparar la transición gubernamental.
De momento, algunos medios han informado de que el primer nombramiento será el de su jefe de Gabinete, puesto clave para el que podría elegir al congresista de Illinois Rahm Emanuel.
Sin tiempo que perder, el equipo Obama-Biden debe comenzar a forjar el programa de Gobierno para los próximos cuatro años, conscientes de que las expectativas son muy altas y de que la crisis le impedirá desarrollar totalmente sus planes de bajar los impuestos e invertir en programas sociales.
Cuando Obama se siente por primera vez en el Despacho Oval se encontrará con una economía inmersa en la peor crisis financiera de los últimos 80 años, con un crecimiento negativo que puede ser del 2,5 en el cuarto trimestre, y con un grave deterioro del mercado inmobiliario.
Su plan de rescate
La industria entera clama por un plan de rescate, sobre el que se tendrá que pronunciar Obama.
El candidato tendrá que decidir si sigue adelante con su plan de bajar los impuestos a la clase media, lo que reducirá los ingresos del estado, y qué hacer con los propietarios morosos que pueden perder sus casas, y que supone el 9 por ciento del total.
Una de las medidas que podría tomar Obama en los próximos días es nombrar un secretario del Tesoro con peso, pues será el responsable de completar el plan de rescate financiero aprobado por el Congreso por valor de 700.000 millones de dólares (unos 540.000 millones de euros).
Entre los candidatos se baraja el nombre de Lawrence Summers, que ocupó el cargo con Bill Clinton, o el ex presidente de la Reserva Federal Paul Volcker.
Un tercer nombre que suena en los foros financieros es Timothy Geithner, presidente de la Reserva Federal de Nueva York, cuya gestión de la crisis entre la banca de Wall Street le valió todo tipo de elogios.
Antes de tomar posesión como presidente el 20 de enero, Obama se involucrará en las negociaciones de un nuevo plan de estímulo económico en el Congreso, donde el partido demócrata ha reforzado su posición mayoritaria.



