Afganos cargan un cuerpo de un supuesto talibán en el hospital de Lashkar Gah muerto en un ataque repelido por Afganistán y fuerzas de la OTAN.
Abdul Qodus | Reuters
Un centenar de integristas han muerto en los últimos días en dos operaciones de las fuerzas afganas y de la OTAN en la provincia de Helmand, uno de los bastiones de la insurgencia talibán.
Un grupo de insurgentes atacó con morteros varios puestos policiales que forman el cordón de seguridad alrededor de la capital de la conflictiva Helmand, Lashkar Gah.
Los agentes respondieron al ataque con el apoyo de soldados de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), bajo mando de la OTAN.
Al intercambio de fuego, que se inició anoche, le siguieron ataques aéreos de la ISAF. Tanto la ISAF como la coalición liderada por EEUU, bajo mando directo de Washington, acostumbran a lanzar ataques aéreos cuando las tropas de tierra piden apoyo o en las operaciones de mayor calado.
Al menos 62 supuestos talibanes murieron durante el transcurso de esta ofensiva, en la que de momento las fuerzas afganas y extranjeras no han sufrido bajas entre sus filas.
En un comunicado, la ISAF confirmó su participación en la operación y aseguró haber conseguido desbaratar "un ataque combinado planeado por las fuerzas enemigas" contra complejos de las fuerzas de seguridad afganas.
La mayoría de los soldados de la ISAF destacados en Helmand, uno de los principales bastiones de la insurgencia talibán, son británicos. El Reino Unido tiene unos 8.000 militares desplegados en Afganistán, la mayoría de ellos bajo mando de la OTAN.
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40 muertos en una primera ofensiva
También en Helmand, las fuerzas afganas y de la OTAN lanzaron el pasado 9 de octubre una operación contra los insurgentes.
El jefe de Policía de la región, Asadulá Shirzad, aseguró que la ofensiva en el distrito occidental de Nad Ali concluyó ayer y que se ha cobrado la vida de unos 40 insurgentes.
Los combates han obligado a muchas familias a abandonar la zona.
En Helmand y Kandahar, las provincias con mayor presencia talibán, la insurgencia tiene también su principal fuente de financiación: el cultivo del opio.
Pero los integristas han extendido sus actividades a otras regiones del este y el oeste afgano e incluso han golpeado este año la provincia de Kabul, donde se encuentra la capital.





