
Los Mercedes son para gente de clase A, aunque algunos se lo han tomado demasiado al pie de la letra. Los vendedores de un concesionario portugués, por ejemplo, tenían que cumplir una orden a rajatabla: no vender vehículos a los gitanos. Si lo hacían, terminaría pagándolo su cartera.
Según el semanario luso Expresso, las reglas del concesionario A.C. Santos, uno de los más importantes del país vecino, eran estrictas. Quien vendiese un coche a un miembro de esa etnia, aunque lo intentase evitar por todos los medios, vería recortada su comisión en un 50% del valor establecido.
La noticia ha provocado un escándalo mayúsculo en Portugal por su tinte racista, aunque el responsable del establecimiento ha negado categóricamente los hechos. "Si hubo algún bestia que escribió ese documento, no representa la política de la empresa", se defiende ahora Baptista da Silva, presidente de la compañía.
Sin embargo, la publicación asegura tener en su posesión un documento interno en el que se recoge esa orden. Mercedes Benz Portugal, por su parte, ha salido al paso de la polémica y decidido cortar por lo sano, dejando claro que "los gitanos son muy importantes para la empresa", sobre todo en lo que respecta a la gama de vehículos comerciales.

