Enlaces recomendados
La policía detuvo este miércoles a cuatro manifestantes extranjeros que sostenían una pancarta con la leyenda "Free Tibet" (Tíbet libre) en Pekín, según informaron medios estatales y un grupo activista. El incidente se produjo en la jornada en que la antorcha olímpica inició su recorrido por la capital china antes de la inauguración, el viernes, de los Juegos Olímpicos.
Los manifestantes desplegaron banderas y pancartas con inscripciones tales como "Un mundo, un sueño: Libertad para Tíbet" y "Tíbet será libre", señaló la agrupación Students for a Free Tibet en un comunicado. Uno de los carteles rezaba "Libertad para Tíbet" en chino.
Los cuatro arrestados, tres hombres y una mujer, se habían reunido cerca del Estadio Nacional de Pekín, conocido también como "El Nido", en donde los Juegos serán inaugurados el 8 de agosto. Dos de los manifestantes treparon a postes de electricidad para desplegar las pancartas, precisó la agencia estatal china de noticias Xinhua.
Tenzin Dorjee, subdirector del grupo Students for a Free Tibet, dijo que la protesta tenía la intención de subrayar las reclamaciones sobre Tíbet a pocos días de que comience el gran evento internacional. "Mientras el Gobierno chino prepara su exhibición de grandeza y poder en Pekín [...] dentro de Tíbet lleva a cabo una despiadada campaña de represión", señala el comunicado de esa agrupación.
La policía acudió rápidamente al lugar y detuvo a los manifestantes, añadió el informe. La entidad agregó que la pancarta se exhibió durante casi una hora. Xinhua señaló que los cuatro arrestados son ciudadanos británicos, aunque la agrupación dijo que provienen también de Estados Unidos.
Proyección clandestina de un documental
En otro orden, un pequeño grupo de periodistas extranjeros asistió a la proyección de un nuevo documental acerca de lo que los tibetanos piensan de los Juegos Olímpicos, producido por una organización pro Tíbet. Realizada en secreto en un lúgubre hotel de Pekín, la presentación no fue interrumpida por efectivos de seguridad.
Su organizador, Jean-Jacques Schwenzfeier, quien se describió como "activista", dijo que sabía que podía ser deportado. "Podría suceder, pero hay cosas peores que ser expulsado", apuntó. "No fue posible que los tibetanos participaran como querían, de modo que esto es lo mínimo que podíamos hacer, mostrar nuestra presencia", añadió.
El recorrido internacional de la antorcha olímpica estuvo acompañado de protestas por la política china en Tíbet cuando pasó por París, Londres y otras ciudades a principios de este año. El miércoles, la llama inició su ruta por la última estación, Pekín, bajo estrictas medidas de seguridad.
China acusa a seguidores del exiliado líder budista de Tíbet Dalai Lama de provocar disturbios y protestas en marzo pasado en diversos puntos de esa región separatista, con la intención de eclipsar los preparativos olímpicos. El Dalai Lama rechazó las imputaciones y dijo que no se opone a la realización de los Juegos.
No obstante, grupos defensores de un Tíbet independiente indicaron que el evento deportivo debería ser una buena ocasión para criticar las políticas de Pekín en este tema.




