
Mientras los autodenominados "países más industrializados del mundo" se reúnen en Toyado (Japón) para administrar los problemas globales que les afectan, cada vez se escuchan más las voces críticas, que piden que el G-8 se abra a otros países u organizaciones no gubernamentales. He aquí algunas de las claves de este foro que agrupa al 58% del PIB mundial:
1. ¿Cuáles son los miembros del G-8?
Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia. La Unión Europea, a través de su Ejecutivo, la Comisión Europea y su presidente, también es miembro porque las decisiones que tomen Alemania, Francia, Italia o el Reino Unido pueden ser de su competencia.
2. ¿Son los países más ricos?
No. Si se toma en cuenta el PIB de cada país, China tendría que estar entre los ocho países más ricos, y Rusia no debería figurar entre ellos. España también podría sustituir a Canadá, ya que ambos países están virtualmente empatados en los rankings mundiales que establecen por ejemplo el FMI, el Banco Mundial o la OCDE. Si miramos la renta per cápita, entonces sólo Estados Unidos podría pretender figurar entre los ocho más ricos. El estatuto de miembro se gana más por la historia de las relaciones internacionales que por la propia economía.
3. ¿Por qué esos ocho?
Porque ellos lo decidieron así. El G-8 nació en 1975 cuando los dirigentes de seis países se reunieron en Rambouillet, cerca de París. Querían coordinar sus políticias económicas después de la primera crisis del petróleo y decidieron reunirse una vez al año. En 1976 invitaron a Canadá y en 1998 a Rusia, como recompensa por su apertura al mercado. Entre los ocho hay cuatro de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia, que también son potencias nucleares.
4. ¿No hablan con otros países?
El G-8 puede decidir invitar a otros Estados. En 2005 invitaron a cinco países emergentes: Brasil, China, India, México y Sudáfrica. Se habla desde entonces de un G-8+5. Este año Japón ha decidido invitar también a Corea del Sur e Indonesia, así como a seis países africanos. También han pedido a representantes de la ONU y sus agencias que participen en algunas de sus reuniones.
5. ¿Qué estructura legal tiene el G-8?
Ninguna. El G-8 no es una institución regulada por tratados, como pueden ser la ONU u organizaciones regionales como la Unión Europea. Es un foro informal, no funciona como una asociación sino como un club: no tiene ni reglamento, ni secretaría, ni sede, ni existe fuera de las cumbres anuales. Sus decisiones no son jurídicamente vinculantes.
6. ¿Es importante el G-8?
Sí. El G-8 concentra el 58% del PIB mundial y las decisiones que toma tienen consecuencias en todo el planeta. Aunque los lideres no tienen la obligación legal de cumplir los compromisos que adquieren, les es muy difícil no respetar promesas hechas en conversaciones privadas con los líderes de los países más potentes.
7. ¿Qué criticas recibe?
El G-8 recibe muchas críticas de la izquierda antiglobalización, que le acusa de no preocuparse por problemas como la pobreza en África, el calentamiento global, el Sida y las desigualdades entre el Norte y el Sur del planeta. El G-8 ha tomado en cuenta algunas: en 2005 decidió condonar la deuda de 18 países muy endeudados, por un valor de 40.000 millones de dólares; en 2007 quiso "plantearse seriamente reducir a la mitad las emisiones mundiales [de CO2] de aquí a 2050". También hay países como China o España que presionan para integrarlo, dado que figuran entre los países más ricos.
8. ¿Hay proyectos para reformar el G-8?
Hay ideas y declaraciones, pero falta consenso. Francia y Reino Unido, por una parte, y Estados Unidos y Japón, por otra, discreparon esta semana sobre la opción de abrir la puerta a economías emergentes como China, cuarto PIB del mundo. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, indicó que el G-8 necesita convertirse en un G-13, con la suma de las cinco economías emergentes, para demostrar que toma decisiones "con justicia". El primer ministro británico, Gordon Brown, apoya de una u otra manera esa idea pues cree que países como la India "deben estar representados en el nuevo orden". Pero Estados Unidos y Japón, la primera y segunda economía del mundo que se ven amenazadas por el creciente poderío chino, están en desacuerdo y así lo han dejado saber durante esta reunión.

