
CAMPAÑA DEL SENADOR DEMÓCRATA BARACK OBAMA EN DES MOINES, IOWA
EFE
El senador Barack Obama ya tiene mayoría entre los delegados encargados de designar al candidato que llevará los colores del partido demócrata en la carrera hacia la Casa Blanca. Su equipo de campaña calificó de "gran hito" el hecho más que probable de que, por primera vez en la historia, un afroamericano presente su candidatura para dirigir la primera potencia mundial, Estados Unidos.
El senador por Illinois ganó las primarias de Oregón y perdió por amplio margen frente a su rival Hillary Clinton en Kentucky. Como se esperaba, ya tiene la mayoría de delegados, 1.627 de los 3.253 elegidos en las urnas que acudirán a la convención demócrata que se celebrará el próximo mes de agosto en Denver (Colorado).
La única incógnita son los superdelegados, un grupo de 800 jerarcas que también votan en la Convención, aunque no son elegidos en las urnas ni tienen que respetar la decisión de los electores de su Estado.
No obstante, a parte de que varios medios estadounidenses creen saber que más de la mitad de los superdelegados también votarán por Obama, su mayoría entre los delegados le da una ventaja decisiva para convencer a la elite del partido a que cierre filas definitivamente en torno a él.
Continuar hasta el final
La ex primera dama, que venció a Obama por 35 puntos de diferencia en Kentucky, anunció mismo que no va a abandonar esta batalla, porque es la que suma más votos populares si se suman Florida y Michigan, los dos Estados castigados con no enviar delegados a la Convención por haber adelantado sus primarias.
"Estamos ganando el voto popular, y estoy más decidida que nunca a continuar hasta que todo el mundo vote y todos los votos sean contados", dijo Hillary ante sus seguidores en Kentucky, donde sacó más de 200.000 votos de diferencia frente al senador.
El argumento de Hillary convencería en Europa, pero tiene menos fuerza en EEUU, donde el ganador de las presidenciales no es quien reúne más votos individuales, sino el que suma más victorias en cada Estado, una vez computados los resultados ponderados de los 50 Estados de la federación. Dicho de otro modo, si un candidato arrasa en 25 Estados y pierde por un estrecho margen en 25 otros, puede ganar en número de votos y perder las elecciones.
Cada uno hace sus cálculos
Clinton y Obama han comenzado a hacer sus propias cuentas para convencer al partido de que deben ser los elegidos.
Así, Obama ha utilizado la ventaja que posee en número de delegados frente a Clinton, en tanto que la ex primera dama ha sacado a colación la necesidad de contar los votos obtenidos en Florida y Michigan, lo que le coloca a la cabeza en voto popular.
El Partido Demócrata tiene previsto decidir el 31 de mayo qué hacer con los delegados de estos dos estados.





