La ONU ha advertido, este viernes, de que las minas todavía se cobran en el mundo 6.000 víctimas al año, por lo que ha instado a aumentar los esfuerzos por eliminar el uso de este armamento que causa estragos entre la población civil mucho después del cese de las hostilidades.
El número anual de víctimas, entre muertos y heridos, ha disminuido de 26.000 en 1997 a 6.000 el año pasado.
Los niños los más afectados
Los menores son un segmento de la población particularmente vulnerable a este tipo de armas y a las bombas de fragmentación sin explotar, que por sus colores vivos suelen atraer la atención de los niños.
Si tres de cada cuatro víctimas de una mina son civiles, un tercio de los civiles afectados son niños, según Unicef, que recuerda que un menor tiene muchas más posibilidades que un adulto de fallecer a causa de la explosión de este tipo de munición.
Según la organización, el 85 por ciento de los niños mueren antes de poder recibir ayuda médica.
Los niños "se ven todos los días enfrentados a los riesgos de explosión en todas las regiones del mundo", señala Unicef, que recuerda que los menores no sólo sufren amputaciones o mueren a causa de las minas sino que muchos, al quedar incapacitados, no pueden acudir más a las escuelas.
Tratado de prohibición de minas
Desde la entrada en vigor en 1999 del Tratado de prohibición de las minas, que impide tanto la producción como el almacenamiento y la utilización de minas antipersonales, más de tres cuartas partes de los países del mundo lo han ratificado, y unos 40 millones de este tipo de armas almacenadas han sido destruidas.
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Además, grandes extensiones de terreno han sido desminadas, y los países donantes han proporcionado 2.000 millones de dólares para los programas antiminas.
Sin embargo, a pesar de esos avances, las minas y municiones no explotadas siguen constituyendo una amenaza y mutilan cada año a unas 10.000 personas.
Algunas grandes potencias, como EEUU, China, Rusia e India no se han adherido a la convención antiminas.




