La organización ecologista australiana Sea Shepherd ha retomado sus actividades de protesta por la caza de ballenas en la Antártida poco después de recuperar a dos de sus activistas, retenidos desde el pasado martes por un ballenero japonés.
"Nos pusimos a perseguirles, desde la zodiac y desde el barco para intentar que se les atascara la hélice", explicó a la radio ABC Carly McDermott desde el buque "Steve Irwin".
Giles Lane, británico de 35 años, y el australiano Benjamin Potts, de 28, subieron a bordo del pesquero nipón 'Yashin Maru 2' para entregar una carta en la que les informaron de que la captura de ballenas es ilegal en la zona.
Una vez en el barco, ambos alegan que fueron retenidos en contra de su voluntad, aunque la tripulación del ballenero sostiene que fueron abandonados allí por el "Steve Irwin".
Los dos hombres fueron finalmente entregados hoy a un barco del Departamento de Aduanas australiano que, a su vez, les devolvió a la embarcación del grupo defensor del medio ambiente.
El Instituto de Investigación Cetácea de Japón, que dirige las operaciones de los pesqueros nipones en aguas de la Antártida, había exigido que el grupo ecologista suspendiera su campaña contra los balleneros a cambio de la liberación de los dos activistas, pero tanto éstos como la organización seguirán adelante con la iniciativa.
La caza de ballenas está prohibida por la Comisión Ballenera Internacional desde 1986, pero Japón pesca todos los años cerca de mil ejemplares bajo lo que describe como un programa científico, en medio del escepticismo internacional.
Denuncias de malos tratos
Los dos ecologistas liberados por el ballenero acusaron de malos tratos a sus captores, según la radio australiana Fairfax.
"Intentaron tirarme por la borda (...) me cogieron, dos hombres me cogieron por los hombros, y el tirador, el que dispara contra las ballenas, me cogió por las piernas, me elevó e intentaron tirarme por la borda", dijo Potts.
"Me agarré a la barandilla y me separaron las manos de un golpe, luego con un pie apoyado en la barandilla les daba patadas con el otro y no pudieron tirarme", relató.
Ambos aseguraron que la tripulación les impidió hablar con los gobiernos australianos y británico y les dieron muy poca información sobre como procedían las negociaciones para su retorno.
Los dos ecologistas llegaron a amenazar con hacer una huelga de hambre si no se les informaba sobre qué pensaba hacer con ellos, explicó Potts.
Japón quiere evitar "actos peligrosos" contra sus balleneros
El Gobierno japonés estudiará qué medidas tomar para evitar "actos extremadamente peligrosos" contra sus balleneros en la Antártida por parte de las organizaciones ecologistas, según el ministro portavoz, Nobutaka Machimura.
Machimura dijo hoy que el Ejecutivo nipón analizará lo sucedido con los ecologistas australianos.
"Tenemos que analizar los hechos y estudiar el incidente", apuntó el ministro portavoz nipón.
Descontento oficial australiano
El ministro australiano de Asuntos Exteriores, Stephen Smith, manifestó hoy su descontento tanto con el barco ballenero japonés como con el barco de los ecologistas.
Smith señaló que la Policía Federal Australiana está investigando si hubo comportamientos delictivos en los hechos, y en su caso habrá que iniciar una acción legal.

