Aprovechando la ausencia de sus padres, un adolescente de 16 años de Melbourne, Corey Delaney, organizó la que muchos de los 500 asistentes a la misma no han dudado en calificar como "la mejor fiesta de la historia", según recoge el diario británico The Guardian.
La reunión debió ser de verdadero órdago pues para ponerle fin fueron necesarios 30 agentes del orden, un helicóptero y la unidad canina de la policía. Además, el coste de los daños causados por la cantidad de menores borrachos que acudieron a la convocatoria ascendió a más de 13.000 euros.
Al parecer, el joven anunció la celebración de la fiesta en internet y a través de mensajes SMS de móvil, lo cual atrajo a numerosos desconocidos. Según el anfitrión, fueron estos "gorrones" los culpables de todos los problemas que, finalmente, se generaron.
Como en Hollywood
La historia se asemeja demasiado a las que tantas veces Hollywood ha llevado al cine en comedias adolescentes: un chico organiza una reunión en su casa mientras sus padres pasan fuera un fin de semana con la idea de tener todo en orden a la vuelta de éstos. Sin embargo, un cúmulo de desafortunados imprevistos hace que el asunto se le vaya de las manos.
La diferencia, en esta ocasión, estriba en la realidad de los hechos.
Batalla campal
El ruido provocado por la fiesta hizo que los vecinos de Corey avisaran a la Policía. Cuando los agentes hicieron acto de presencia en el lugar de los hechos, a los asistentes al evento no se les ocurrió otra cosa que recibirlos con una lluvia de botellas y piedras.
Aunque no hubo que lamentar daños personales, los coches policiales sufrieron importantes desperfectos. La batalla campal también terminó por dañar a las casas colindantes y los asistentes sólo pudieron ser dispersados con ayuda de un helicóptero.
La historia de Corey, como no podía ser de otra forma, ha llegado rápidamente a la Red, donde se pueden encontrar, incluso, entrevistas en directo con el adolescente, quien con el pelo oxigenado, enormes gafas de sol y torso desnudo, no da muestras demasiado convincentes de arrepentimiento.

