Un grupo de soldados israelíes controla la zona tapón entre la franja de Gaza e Israel.
AFP Frontera entre Gaza e Israel
Hace hoy 40 años, la resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU ponía fin de manera oficial a la llamada Guerra de los Seis Días, por la que Israel quintuplicó su territorio tras combatir contra los Ejércitos de Egipto, Jordania, Siria e Irak.
Aunque el documento tiene valor vinculante, como todas las resoluciones del Consejo de Seguridad, nunca fue aplicado del todo. Los palestinos lo consideraron injusto porque no contemplaba el retorno de los refugiados a sus tierras natales en Israel. Los israelíes no aceptaron acabar con la ocupación de los territorios palestinos.
El Estado sionista se basa en una palabra para justificar su política: el documento en inglés exige "el retiro de las fuerzas armadas israelíes de territorios que ocuparon durante el reciente conflicto". En cambio, la versión en francés, que tiene igual fuerza jurídica, menciona una retirada "de las fuerzas armadas israelíes de los territorios que ocuparon durante el reciente conflicto". Israel considera que, según la versión en lengua inglesa, puede seguir ocupando los territorios palestinos siempre que desocupe otros (aquí el PDF en ambos idiomas).
De hecho, en la web del Ministerio israelí de Asuntos Exteriores, la resolución 242 aparece en tres idiomas. Pero el polémico artículo "los", o su equivalente, no se ve en la traducción en español y ha desaparecido de la versión en francés. En inglés, la versión más favorable a Israel, el texto respeta el de la ONU.
Cuarenta años después, el conflicto entre israelíes y palestinos sigue sin resolver a pesar de la larga lista de reuniones, cumbres internacionales y propuestas de paz; a cinco días de la Conferencia de paz de Annapolis, la resolución 242 sigue ahí. Ferrán Izquierdo, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Autónoma de Barcelona y autor del libro ¿Por qué ha fracasado la paz? Claves para entender el conflicto palestino-israelí, considera que sigue teniendo "mucho valor", y que es el único camino hacia la paz.
- En cuarenta años, ¿la resolución 242 ha servido de algo?
- Sí. Tiene mucho valor. La paz, en el momento que llegue, se tiene que basar en la resolución 242. No porque sea justa, sino porque es la única aceptada al nivel internacional. Continúa siendo la referencia para una solución del conflicto. De la justicia está muy lejos, porque supone decir a la inmensa mayoría de palestinos refugiados "nunca regresaréis a vuestras casas", lo que es una enorme injusticia para ellos. Pero es la base realista a la solución del conflicto.
- Los israelíes dicen que la respetan porque ya se han retirado de algunos territorios...
- En realidad toda la comunidad internacional, incluido Estados Unidos, interpreta que no se puede ocupar por la fuerza un territorio y que se tiene que respetar la legalidad internacional. Luego, como contempla la propuesta de Ginebra, se puede llegar a acuerdos de intercambio de kilómetros cuadrados. Pero la base tiene que ser la resolución 242. La base no sólo para los territorios, sino también para un principio: no se puede ocupar militarmente un territorio.
"Los palestinos viven en un campo de concentración dentro de otro campo de concentración"
- ¿Qué implicaciones tiene la ocupación israelí en la vida diaria de los palestinos?
- Una periodista israelí, Amira Hass, lo expresa de una forma muy clara: supone un secuestro de toda la población palestina, incluida la de la franja de Gaza. No se puede mover ni en el espacio ni en el tiempo. Es la definición perfecta del prisionero. Ahora mismo la población de los territorios ocupados vive en un campo de concentración dentro de otro campo de concentración. La terrible realidad es que todas las ciudades palestinas son una cárcel dentro de un enorme campo de concentración. No pueden moverse siquiera entre esas cárceles de una forma libre.
- ¿Qué nos dice la resolución 242 sobre la actitud de la comunidad internacional respecto a Oriente Próximo?
- El Consejo de Seguridad siempre actuó en función de los intereses de las potencias que lo controlan. En este caso, sólo hay que ver la actitud de bloqueo y de veto de Estados Unidos en una y otra resolución que intenta tomar el Consejo de Seguridad siempre que Israel está implicado. Se pudo tomar medidas en un momento clave, después de la guerra de 1967. Luego hubo un bloqueo sistemático. Por la parte árabe, el sentimiento de injusticia y de doble rasero es enorme, porque ha habido muchas otras resoluciones que se han aplicado, e incluso guerras para que se cumplieran resoluciones. En ésta, no se ha hecho ni un gesto.


