La Policía italiana registra e identifica a inmigrantes rumanos cerca de Bolonia
EFE
La aprobación por parte del Gobierno italiano de un decreto urgente que permite la deportación de ciudadanos comunitarios por "motivos de seguridad" está generando un intenso debate en Italia.
La medida ha puesto en alerta al gobierno de Rumanía, cuyos nacionales son los que más se han visto afectados por una decisión que ha supuesto ya la expulsión de 39 rumanos. El primer ministro de este país, Tariceanu, se reúne hoy en Roma con su colega italiano, Prodi, para abordar este asunto.
Una directiva de la Unión Europea de 2006 ya preveía la expulsión de ciudadanos comunitarios en caso de carecer de medios de subsistencia o por haber cometido un delito.
La medida adoptada en Italia tiene que pasar el debate en el Parlamento y fue aprobada urgentemente después de la muerte en Roma de una mujer, asesinada presuntamente por un rumano, y que creó una gran indignación popular.
El titular italiano de Interior, Giuliano Amato, ha dicho que "no habrá expulsiones en masa". Las expulsiones las decreta el delegado de Gobierno y la ejecutan los agentes de policía pero es necesario que un juez de paz convalide la orden de expulsión en la comisaría.
La derecha propone expulsar a los rumanos
Los partidos de la oposición y de la extrema derecha italiana se han convertido en abanderados de la causa de la seguridad en Italia y no han dudado en señalar a la comunidad rumana residente en el país como responsable de buena parte de los problemas asociados a la inseguridad.
El presidente del partido derechista Alianza Nacional, Gianfranco Fini, dijo que sería conveniente la expulsión de 250.000 rumanos y el ex presidente del Gobierno Silvio Berlusconi lanzó la hipótesis de cerrar las fronteras a los ciudadanos de este país.
Siguiendo la línea de Berlusconi una manifestación en Roma de una organización extremista ha solicitado la expulsión de todos los rumanos.
En Italia, la comunidad rumana es la más numerosa, con 556.000 personas, de los 3,6 millones de extranjeros residentes en el país. Otras fuentes estiman que la cifra real de rumanos rondaría el millón de personas.
La mayoría de los rumanos que han salido de su país tras el ingreso de éste en la UE se encuentran en Italia, legalmente y trabajando en el área de la construcción y en trabajos nocturnos.
Preocupación en Rumanía
El pasado 2 de noviembre fueron expulsados los primeros cuatro rumanos, residentes en Milán (norte). Al día siguiente, en Génova y Roma se firmaron otras 20 órdenes de deportación contra ciudadanos de la misma nacionalidad. Hasta el momento, son ya 39 los que han tenido que abandonar suelo italiano.
El presidente de Rumanía, Traian Basescu, ha exigido al Gobierno de su país que denuncie ante la Comisión Europea la aplicación de las nuevas disposiciones de seguridad en Italia que, según él, no da la oportunidad de defenderse ante la justicia a quienes se les aplica.
Además de las expulsiones, la policía italiana ha desmantelado campamentos de rumanos de etnia gitana en muchas ciudades italianas y ha derruido algunas chabolas en la periferia de ciudades como Bolonia y Roma.
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El primer ministro de Rumanía, Calin Popescu Tariceanu, se reúne este miércoles en Roma con su colega italiano, Romano Prodi, para tratar sobre este asunto.
Tariceanu denunció, en una entrevista al diario "Corriere della Sera", el comportamiento de algunos políticos de Italia que "han echado gasolina al fuego de racismo" tras la muerte de la mujer italiana.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rumanía, en una nota oficial, ha pedido a la policía italiana "que tome las medidas necesarias para evitar actos xenófobos", que ya se están produciendo. A raíz de esta crisis, tres rumanos fueron apaleados y uno de ellos apuñalado por un grupo de encapuchados italianos.
Ministros rumanos de Interior, Trabajo y Justicia estudian medidas para solucionar "la situación creada" y asistir a los rumanos emigrados a Italia.
Prodi cree que Europa subestimó el éxodo de rumanos
El primer ministro italiano, Romano Prodi, en una entrevista publicada hoy en el diario "Financial Times" (FT), ha dicho que Europa subestimó el alcance del éxodo de ciudadanos de Rumanía cuando este país ingresó este año en la Unión Europea (UE).
"Nadie esperaba esto. Nadie esperaba la gran salida de Rumanía (hacia el resto de Europa)", admitió Prodi al FT.
En su entrevista, Prodi defendió el principio de libre movimiento de ciudadanos de la UE y argumentó que Italia necesita importar mano de obra, pero admitió que la directiva que rige el movimiento de ciudadanos comunitarios, establecida en 2004, es inadecuada.
"Lo que pido de la Unión Europea es tener reglas comunes a fin de contar con repatriaciones más efectivas, y cooperar más en todos los efectos secundarios de estos movimientos (de personas)", puntualizó el primer ministro italiano.
Prodi recordó que hasta no hace mucho tiempo, los italianos dejaban su tierra en busca de trabajo, pero en pocos años su país ha tomado tres millones de inmigrantes.
Rumanos en España
Junto a Italia, España es el principal receptor de ciudadanos rumanos de la UE. Las similitudes lingüísticas y la necesidad de tener más inmigrantes son algunas de las razones por las que ambos países son los destinos preferidos por el éxodo de rumanos tras su entrada en el club los Veintisiete.
El número de rumanos con tarjeta de residencia en España casi se ha duplicado desde que ingresaran en la Unión Europea el 1 de enero, al pasar de 264.928 ciudadanos con certificado de registro en vigor a 560.670 a finales de septiembre.
En contraste con lo sucedido en Italia, en España no se ha suscitado un debate real sobre la necesidad de aplicar una medida similar a la italiana en aras de preservar la seguridad en el país. Ni políticos ni organizaciones sociales han hablado seriamente del tema.





