El Gobierno francés "escuchará" los temores y las preocupaciones de los sindicatos que hoy protagonizan una huelga de transporte en contra de la reforma de los regímenes especiales de jubilación, pero mantendrá su determinación y "no cederá", según declaró el portavoz del Ejecutivo galo, Laurent Wauquiez, en la emisora France Info.
"Estamos aquí para escuchar los temores y las preocupaciones de los huelguistas y de responder a ellas. Pero al mismo tiempo estamos muy decididos a pasar de 37,5 años a 40 años de cotización. Es algo sobre lo que no podemos ceder", aclaró Wauquiez.
Wauquiez recordó que el texto de la reforma de las pensiones que tienen los sindicatos encima de la mesa es el fruto de 80 horas de negociación y que, por lo tanto, no es algo "impuesto" por el ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, que siempre ha dicho que su puerta está "abierta". "No estamos estigmatizando, no estamos diciendo que sean unos ricachos, sino que intentemos juntos garantizar el futuro de las pensiones", dijo.
En cuanto a si el Gobierno está preparado para afrontar este primer gran movimiento de protesta y las que puedan surgir de aquí a las elecciones municipales de marzo, Wauquiez aseguró que el Ejecutivo quiere "actuar y avanzar" sin esperar a que los temas se queden encima de la mesa esperando que pase la cita electoral.
Huelga masiva
Los funcionarios de la red francesa de transportes iniciaron el miércoles una huelga nacional de 24 horas para oponerse a los cambios previstos en el sistema de pensiones, la primera prueba de fuego para la agenda de reformas del presidente Nicolas Sarkozy desde que fue elegido para el cargo.
Los trabajadores de la compañía ferroviaria estatal SNCF comenzaron su paro a últimas horas de la tarde, en la víspera de un día nacional de acciones contra las proposiciones ideadas por Sarkozy de eliminar ciertos privilegios que permiten a una minoría de los trabajadores retirarse antes que sus compañeros.
A primeras hora de esta mañana, en el momento más complicado por el acceso al trabajo de millones de franceses, la huelga afectaba, cuando no paralizaba, los transportes públicos en las 27 localidades en las que estaba convocada.
La SNCF, esperaba cumplir las previsiones, que como mucho suponen prestar 46 de los 700 servicios del tren de alta velocidad (es decir, el 6,60% del total) apenas unos cuantos para unir París con Londres, Bruselas, Amsterdam y Colonia. Las líneas regionales de trenes también están muy afectadas por la convocatoria sindical.
La situación es más complicada en París, donde, con excepción de una línea de metro automática, el resto funciona de manera reducida, con un tercio del servicio en el mejor de los casos. En la capital francesa sólo funcionan uno de cada diez autobuses, mientras que el tráfico de automóviles en la región es el doble que en un día normal, según la Policía, que ha informado de numerosos atascos.
La huelga tiene unos apoyos muy variables según los sondeos publicados en la prensa, entre el 38% y el 54% de los encuestados.
Más cotizaciones
El origen del conflicto está en la intención del Ejecutivo de ampliar el período de cotización que da derecho a una pensión completa desde los 37,5 años actuales a los 40 para una serie de sectores. Son los llamados regímenes especiales, que afectan a 1,6 millones de personas (1,1 millones de jubilados y 500.000 trabajadores en activo) en la compañía de ferrocarriles SNCF, la red de transporte urbano de París RATP, las empresas de energía Electricité de France y Gaz de France, entre otras categorías.
Sarkozy se ha mostrado dispuesto a negociar la mejor forma de lograr este objetivo, pero los sindicados piden un debate más amplio y convocaron la huelga para forzar concesiones por parte del Gobierno. "El Gobierno debe cambiar su postura o las cosas se pondrán tensas", manifestó a Reuters Remi Aufrere, representante de los trabajadores del sindicato FO.
"Incluso si parte de la plantilla no se plantean continuar (la huelga) el viernes, volverán al paro la semana que viene o el 1 de noviembre, porque no vemos ningún movimiento por parte del Gobierno", dijo.
Aviones, gas y electricidad
Los vuelos podrían verse también afectados si los controladores de tráfico aéreo no llegan al trabajo, advirtió la autoridad de aviación civil.
Los trabajadores de las centrales eléctricas y petroleras de GDF y EDF, a los que también podría afectar la nueva normativa sobre pensiones, han decidido también dejar caer sus útiles de trabajo, si bien no se esperan cortes en el suministro de energía.
Las largas protestas de 1995 paralizaron el país e hirieron de muerte al Gobierno conservador del entonces Primer ministro Alain Juppé, que se vio forzado a abandonar unas reformas similares. Sin embargo, todas las partes han quitado hierro a las semejanzas respecto a hace 12 años.
"Esto no es 1995, es 2007. Francia ha cambiado, los términos del debate, incluyendo las formas del debate político, han cambiado", sostuvo el miércoles el portavoz del Gobierno, Laurent Wauquiez, añadiendo que Sarkozy no daría marcha atrás.
Sarkozy advirtió el martes que no esquivaría las decisiones difíciles que habían evitado anteriores gobiernos, y los sondeos mostraron un fuerte apoyo público a los cambios propuestos.
"Sistema insostenible"
Sarkozy anunció a finales del mes de septiembre que el sistema que permite a millón y medio de trabajadores del sector público francés jubilarse a los 50 años con retribuciones superiores a las del sector privado ha de ser "reformado sin demora. Es una cuestión de igualdad", dijo Sarkozy. "Han desaparecido algunas situaciones que justificaban y permitían ventajas particulares".
Estos beneficios, que ahora irán a parar a las arcas públicas para hacer frente al déficit del Estado, datan incluso de la Primera Guerra Mundial. Pero Sarkozy dejó claro entonces que el sistema social francés "no es sostenible económicamente", sino que "desincentiva el trabajo" y "no garantiza la igualdad de oportunidades".
→ ¿Qué trenes circulan? Web de la SNCF

